En Seseña, Toledo

Así sacan rentabilidad los hijos de Palomo Linares a la finca familiar

Sebastián Palomo Linares, Miguel Palomo Danko
Palomo Linares y su hijo Miguel en una imagen de archivo / Gtres

Los hermanos han dejado su diferencias a parte para comprar en conjunto la finca familiar

Han tenido que pasar casi dos años desde la muerte del torero Sebastián Palomo Linares para que sus tres hijos, Sebastián, Miguel y Andrés, consiguieran poner a un lado sus diferencias y cumplir el que sin duda sería uno de los grandes sueños de su padre, que la finca El Palomar volviera a manos de la familia. Dejando a un lado las disputas, los tres hombres se han puesto de acuerdo y se han hecho con la titularidad de esta gran finca ubicada en la localidad toledana de Seseña, de la que han hecho un hogar y un negocio. Tal y como ha podido comprobar Look, le han sacado mucha rentabilidad y prueba de ello, los datos a los que este digital ha podido acceder.

Si bien El Palomar dejó de ser del torero en el año 1997, cuando se la vendió a los hermanos Lozano, sus amigos y descubridores, por sus graves problemas con Hacienda, los empresarios dejaron al diestro seguir viviendo en ella hasta el final de sus días y, tras su muerte, según ‘El País’, se la han vendido a sus hijos por una cifra cercana a los cuatro millones de euros.

Sebastián Palomo Linares
En sus últimos años Sebastián Palomo Linares se dedico a la pintura / Gtres

Un total de 72 hectáreas de terreno y una vivienda de 1.335 metros cuadrados que los hermanos han convertido en un nuevo negocio pues, tal y como ha podido saber Look, los hijos del mítico diestro han decidido sacarle rendimiento. Más allá de la casa en la que vive el mediano de ellos, Miguel, la misma en la que se crió y en la que su padre vivió sus últimos años junto a su novia Concha Azuara, la propiedad dispone de una parte dedicada a eventos.

Sebastián Palomo Linares
Vista de la zona de eventos de la finca que un día perteneció a Palomo Linares / Google Maps

Con página web propia, El Palomar ofrece varios sus servicios a todos los que necesiten un lugar donde pasar un buen rato: celebración de bodas, comuniones, despedidas de solteros, alquiler del tentadero y pupilaje de caballos. Todo ello en un entorno de campo y sin necesidad de preocuparse de nada, pues ponen a disposición de sus clientes “todo lo necesario” para disfrutar de “un gran día de campo entre amigos y familiares”. Para conocer los precios es necesario llamar a uno de los teléfonos que aparecen pero, por ejemplo, alquilarla para hacer una despedida de soltero costaría unos 450 euros y contratar una capea con vaquillas otros 50 por res.

Sin duda, un negocio redondo de cara al buen tiempo y leyendo los comentarios de los clientes que han pasado por ella, que destacan sus “preciosas vistas”. Pero no todo es beneficio para el trío de hermanos pues, según ha podido saber este medio, no son ellos los que gestionan esta parte de El Palomar. Las escrituras están ahora a su nombre, sí, pero el encargado del negocio es una tercera persona a quien se la alquilan todo el año. De este modo, son los arrendatarios de un rentable negocio de, de momento, parece ir viento en popa.

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