YOUTUBER E INFLUENCER

La hija de Paz Padilla cuenta cómo vivió su momento más complicado por la fama de su madre

Anna Ferrer y Paz Padilla
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Anna Ferrer cuenta cómo vivió de niña la popularidad de su madre/ Gtres

Las redes sociales se han convertido en escenario perfecto para los hijos de los famosos. Jóvenes, mediáticos y con posibles, son muchos los ‘vástagos de’ que intentan hacerse un hueco en el mundo de los influencers. Ese es el caso de Anna Ferrer, hija de Paz Padilla, que a sus 21 años ya tiene en su cuenta de Instagram un total de 147.000 seguidores. Por si fuera poco, la joven se ha aventurado a probar suerte en YouTube. Un nuevo escaparate donde ha querido compartir plano con su madre.

Ambas se mostraron muy relajadas contestando a las preguntas de los seguidores de su canal y es que el indudable tirón mediático de Paz Padilla llamó aún más la atención de los fans de Anna. Sentadas sobre una cama y acompañadas por su perra Martina, madre e hija se dispusieron a contar algunos de sus secretos más íntimos y alguna que otra confesión desconocida hasta la fecha. Una de las usuarias quiso saber si la fama de Paz Padilla había sido un problema para la joven en algún momento de su vida, a lo que la influencer contestó lo siguiente: “De pequeña me acuerdo que las fotos lo llevaba peor, ahora no. También me acuerdo de pequeña que en alguna ocasión nos tuvimos que ir de algún sitio y eso me molestaba”. Ante esta respuesta Paz se adelantó a señalar que sí existió una ocasión en la que Anna sufrió las consecuencias de tener una madre mediática. Un suceso que, según narran sus protagonistas, se desarrolló en un famoso parque de atracciones. “¡Ah! Una vez fuimos a Isla Mágica y de repente empezaron a venir niños y niños y te agobiaste mucho. Ahí sí lloraste y me dio mucha pena”, contaba la cómica.

Dando continuas muestras de su excepcional relación personal, las dos continuaron contando cómo consiguen lidiar con la fama y mantener la normalidad en el núcleo familiar. “He cambiado muchas veces de colegio y cuando llegaba a uno nuevo al principio me pedían autógrafos”, decía Anna Ferrer, a lo que su madre contestaba con gracia: “Luego ya veían que mañana iba a ir otra vez a la puerta del colegio y se les pasaba”.

Pese a todo, Paz Padilla reconoce que jamás ha dejado de hacer cosas por el ‘obstáculo’ de ser reconocida por la calle. Una actitud que las ha ayudado a mantener una vida de familia muy sencilla, aunque ahora, con la marcha de Anna al extranjero para cursar sus estudios, ambas dicen echarse mucho de menos.

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