Homenaje en el Día de la Mujer

Úrsula Corberó revela la dura historia de su madre

Úrsula Corberó
La actriz Úrsula Corberó, en una imagen de archivo (Gtres)

Las apariencias, en muchas ocasiones, engañan. La gente tiende a pensar que alguien famoso, con una buena posición social, siempre ha gozado de ese privilegio, incluida su familia. Sin embargo, a veces se desconoce que detrás del triunfo hay una historia de superación y esfuerzo.

Aprovechando el Día Internacional de la Mujer, la actriz Úrsula Corberó ha querido compartir con sus seguidores su pasado, junto con la dura vida de su madre, discriminada por ser mujer. “Mi madre se quedó embarazada de mi hermana con 17 años. Cuando le empezó a asomar la barriguita pasó a ser la peste del barrio, se quedó sin amigas y aun siendo una estudiante brillante la echaron del colegio porque era un mal ejemplo para las demás niñas. Ella siempre me cuenta que aun así siempre estaba contenta. Los sábados por la tarde se iba a la discoteca sola y se subía al podium a bailar sin parar con su bombo, a las dos horas se volvía para casa”.

Mi madre se quedó embarazada de mi hermana con 17 años. Cuando le empezó a asomar la barriguita pasó a ser la peste del barrio, se quedó sin amigas y aún siendo una estudiante brillante la echaron del colegio porque era un mal ejemplo para las demás niñas. Ella siempre me cuenta que aún así siempre estaba contenta, los sábados por la tarde se iba a la discoteca sola y se subía al podium a bailar sin parar con su bombo, a las dos horas se volvía para casa. Ha trabajado de corsetera, de florista, de pescatera, ha limpiado casas, ha sido auxiliar de clínica dental, ha vendido colchones… Y cuando le dije con 6 años que quería ser actriz le suplicaba a su jefe que le diera la tarde libre y le decía que se lo descontara del sueldo para llevarme a los castings. Vivíamos a 62km de Barcelona y mi madre no tenía coche ni carné, hacíamos autoestop en el pueblo para que nos llevaran al pueblo de al lado y allí cogíamos un tren que nos dejaba en Barcelona. Después metro. Las colas de los castings de publicidad eran infernales y durante un año no me cogieron para ningún anuncio, pero quien la sigue la consigue. Mi hermana tampoco se queda corta, ha trabajado sin parar toda su vida, pasando por momentos muy críticos con un hijo al que alimentar, desesperada por conseguir un empleo reunió dinero de donde pudo y se formó para ser tanatopractora, pero resulta que ahí las mujeres no estaban bien vistas y le ponían pegas para todo. Nunca le dieron trabajo aunque terminó sus prácticas con notas sobresalientes. Las mujeres no se merecen un día, se merecen una vida digna con igualdad. Soy quien soy y he llegado donde estoy gracias a la garra que he heredado de ellas. Unas JEFAZAS que han podido con todo y más. Siento no tener una foto de las tres #MamiEsther @moni_fd us estimo i estic molt orgullosa de vosaltres ❤

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Corberó también ha querido agradecer el esfuerzo y el apoyo incondicional de su madre sin los que ella no podría ser hoy la actriz que es. “Ha trabajado de corsetera, de florista, de pescadera, ha limpiado casas, ha sido auxiliar de clínica dental, ha vendido colchones… Y cuando le dije con 6 años que quería ser actriz le suplicaba a su jefe que le diera la tarde libre y le decía que se lo descontara del sueldo para llevarme a los castings. Vivíamos a 62km de Barcelona y mi madre no tenía coche ni carné, hacíamos autoestop en el pueblo para que nos llevaran al pueblo de al lado y allí cogíamos un tren que nos dejaba en Barcelona. Después metro. Las colas de los castings de publicidad eran infernales y durante un año no me cogieron para ningún anuncio, pero quien la sigue la consigue. Las mujeres no se merecen un día, se merecen una vida digna con igualdad. Soy quien soy y he llegado donde estoy gracias a la garra que he heredado de ellas. Unas jefazas que han podido con todo y más”.

Su hermana, también discriminada

La hermana de Úrsula Corberó también ha sufrido el rechazo machista de la sociedad. Nunca la aceptaron para el puesto de trabajo que quería. “Mi hermana tampoco se queda corta, ha trabajado sin parar toda su vida, pasando por momentos muy críticos con un hijo al que alimentar, desesperada por conseguir un empleo reunió dinero de donde pudo y se formó para ser tanatopractora, pero resulta que ahí las mujeres no estaban bien vistas y le ponían pegas para todo. Nunca le dieron trabajo, aunque terminó sus prácticas con notas sobresalientes”, ha contado la actriz.

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