Declaraciones machistas en el día internacional de la mujer

Las declaraciones machistas del presidente de Brasil incendian la red

El presidente Michel Temer en una imagen de archivo (Gtres)
El presidente Michel Temer en una imagen de archivo (Gtres)

Las redes sociales estaban repletas de imágenes y mensajes que apoyaban a la mujer en su Día Internacional, pero no todos acertaron. Uno de ellos ha sido el presidente de Brasil, Michel Temer, quien ha reducido el papel de la mujer a su papel en el supermercado y en la casa. Estas palabras las ha pronunciado desde el Palacio de Planalto, donde después de dejar estas declaraciones ha dicho que “a la mujer todavía se le trata como si fuera una figura de segundo grado cuando, en realidad, debe ocupar el primero en todas las sociedades”.

Sus palabras machistas han hecho mucho ruido en los medios de todo el mundo, sobre todo, en los sectores que defienden la igualdad de la mujer y como ejemplo, en las redes se pueden leer mensajes como “¿alguien avisa a Temer que ya estamos en el siglo XXI?”. Para él, la mujer tiene una gran participación en la economía nacional aunque, para señalar esto hace referencia a la capacidad que tienen para averiguar los desajustes de los precios “nadie es capaz de detectar mejor las eventuales fluctuaciones económicas que la mujer, por el presupuesto doméstico mayor o menor”.

“Tengo absoluta convicción, por formación familiar y por estar al lado de Marcela, de todo lo que la mujer hace por la casa, por el hogar, por los hijos (…) Y si la sociedad de alguna manera va bien y los hijos crecen es porque tuvieron una adecuada formación en sus casas, y seguramente quien hace eso no es el hombre, es la mujer”. Declaraciones que no sorprenden tanto al recordar que empezó nombrando un gabinete formado íntegramente por hombres, algo que cambió incluyendo a dos mujeres entre sus 28 ministros: la abogada general del Estado, Grace Mendonça, y la responsable de Derechos Humanos, Luislinda Valois.

La vida del presidente de Brasil

Previamente a estas declaraciones hay quien le definía como reservado, educado, atento, culto y callado. Eso sí, cuando habla sube el pan. Michel Temer tiene 75 años, es el hijo menor de una familia cristiana libanesa que cultivaba arroz y café, estudió derecho y entró en política en los ochenta después de ser profesor. Desde entonces ha ocupado diversos cargos como Presidente de la cámara de Diputados (1997, 1999, 2009) asumiendo la vicepresidencia del Gobierno de Dilma Rousseff en el 2011.

Pese a que se haya pasado una vida dedicado a la política, ha pasado días difíciles en torno a ella como cuando se le mencionó en un proceso de supuestos sobornos políticos (2009). Desde que fue nombrado presidente, comenzaron a resonar sus escándalos y miles de brasileños pidieron que Temer sufriera la misma suerte de su predecesora.

Dilma Rousseff y el presidente de Brasil (Gtres)
Dilma Rousseff y el presidente de Brasil (Gtres)

Sus afirmaciones chocan con la vida privada que comparte con su mujer desde hace 13 años y quien, por cierto, le acompañó durante este discurso. “Debe reconocer los varios papeles que desempeñan las mujeres hoy en día”, declaró su esposa, la ex reina de la belleza Marcela Temer, 43 años menor que él, y a quien dio el “sí, quiero” hace 13 años. La primera dama de Brasil se ha enfrentado al reto de huir del estereotipo de una mujer joven que ha enamorado a un político poderoso. Al comenzar con él, quiso abandonar su trabajo y concursos de belleza por amor.

Marcela Temer durante un acto público (Gtres)
Marcela Temer durante un acto público (Gtres)

Se conocieron en una fiesta del Partido del Movimiento Democrático Brasileño a la que le llevó su tío y donde ella pidió posar junto a la figura política de Michel Temer. Por entonces, tenía 19 años y poco tiempo después empezaron su noviazgo. Sólo un año más tarde contrajeron matrimonio en la más absoluta intimidad.

Son padres de un niño de siete años llamado Michelzinho. El pequeño ya es rico, algo que aún no se sabe si influirá en su futura educación. Su padre puso dos de sus millonarias propiedades a su nombre aclarando que la transferencia se había realizado en forma de regalo o anticipación de herencia.

Marcela ha intentado resguardarse en la discreción y casi no se ha dejado ver en público, participando en muy pocos actos públicos. En cuanto a sus posados familiares, se ha limitado a posar en una única ocasión: el primer día de escuela de su hijo, Michel.

En las pocas entrevistas que ella ha concedido, ha señalado que se centra en hacer vida familiar, hogareña y a visitar centros comerciales o lugares de lujo. Eso sí, también ha querido incluirla en programas sociales volcados en los niños donde ella ha reflexionado diciendo “quien ayuda a los otros, cambia una historia”. De momento, los comentarios del presidente están calentando el clima en las manifestaciones feministas e incendian las redes sociales.

 

 

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