tras la polémica con gianmarco

GH VIP: Hugo y Adara, una historia de amor cogida con pinzas

Hugo Adara Molinero
Hugo y Adara Molinero cuando estaban enamorados /Instagram
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Era enero del 2018 cuando se confirmaba oficialmente un noviazgo inesperado. Hugo Martín Sierra, el flamante ganador de ‘Gh Revolution’, y Adara Molinero, la bellísima finalista de GH7, eran pareja. Nadie sabía muy bien cómo, pero estos dos concursantes de ediciones distintas del mítico reality de Zeppelin se habían enamorado. Ni sus distintos concursos, ni sus vidas tan dispares habían sido impedimento. Hugo, un veterano ex baloncestista (46) venido de Uruguay a Mallorca con el sueño de probar suerte en el mundo de la televisión, le había robado el corazón a una jovencísima azafata de vuelo (25 años por aquel entonces), antes modelo, que cansada de viajar y trabajar en China e Indonesia también congeló su carrera profesional para dar el salto a la pequeña pantalla.

Eso era lo único que aparentemente tenían en común Hugo y Adara, el morbo por probar suerte en la ruleta de los realities. Y la tuvieron, qué duda cabe. Él ganó su concurso y ella se quedó a las puertas del suyo, lo suficiente en ambos casos para hacerse con importantes ingresos económicos con los que levantar el vuelo y sobrevivir a la efímera fama de los concursos de telerrealidad. Él más que ella, todo sea dicho, como digno ganador que fue. Hugo se embolsó el mítico maletín de 300.000 euros, con los que montó un restaurante en Palma de Mallorca. Y aún le sobró parte para traerse a su familia de Uruguay a España y volver a vivir junto a los suyos, como en los viejos tiempos. Y ahí donde también se unió a “los suyos”, la joven Adara.

Adara tenía su residencia en Madrid junto a su madre pero en seguida supo que su vida con Hugo tendría que ser en las baleares, y allí se trasladó. Le separaba un muro de la familia de su chico. Un muro que, cuando un año después de empezar la relación vino al mundo el pequeño Martín, le sirvió también de apoyo y ayuda para seguir adelante. Adara había cumplido los 26. Apenas unos meses después de conocer a su pareja, ya estaban esperando un hijo. “Fue muy buscado”, ha dicho dentro de Gran Hermano Vip, pero la noticia parece que no cayó del todo bien en su familia. “Demasiado rápido todo”, aseguran otras voces.

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En poco más de un año, Hugo y Adara habían empezado su vida en una nueva ciudad -extraña para la madrileña-, habían traído al mundo un bebé y habían lanzado un segundo negocio: Adara Beuty, un centro de belleza para el cuidado de las uñas. En ese mismo tiempo, el restaurante quebró y quedó solo el centro de estética para seguir adelante. Un casting, el de GH VIP, llamó a su puerta como una nueva oportunidad para salir del bache económico y quién sabe si de alguno más. “Cuando Adara entró en la casa… estaban bien”, dijo la madre de la concursante tras una larga reflexión el pasado domingo durante el debate de Mediaset y ante el peligroso acercamiento de su hija con el italiano Gianmarco. Escuchar a Adara dentro del concurso contarle al Maestro Joao entre susurros que no es feliz, que Hugo no la desea, que no la trata de forma adecuada -“me dice vete a la mierda”, explica la ex modelo-, que no quiere trabajar o que se plantea una separación pero no soportaría una custodia compartida han hecho tambalearse los cimientos de esta incipiente relación que se ha fraguado en tiempo récord y que amenaza con derrumbarse con la misma velocidad con la que empezó.

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