Los hijos y 'la viuda' de Palomo Linares, enfrentados cuando se cumple un mes de su muerte

Concha Azuara: “No he cogido nada que no sea mío”

Concha Azuara
Concha Azuara en el tanatorio tras la muerte de Palomo Linares / Gtres

El pasado 24 de abril, fallecía Sebastián Palomo Martínez, conocido artísticamente como Palomo Linares. Su inesperada muerte ha levantado una tormenta de rencillas y enfrentamientos que sitúan de un lado a sus 3 hijos y su exmujer Marina Danko y, de otro, a su última pareja sentimental, la magistrada Concha Azuara, con la que el torero compartió los últimos cuatro años de su vida. La nula relación de los hijos con la que ha sido la última mujer en la vida de su padre creó una fuerte tensión en el hospital en el día de su fallecimiento y, tras celebrar sendos funerales por separado, un mes después de su muerte, la ‘guerra’ entre sus tres hijos y su pareja no ha hecho más que comenzar.

Desapariciones inesperadas

Según fuentes muy cercanas a los hijos del diestro, Sebastián, Miguel y Andrés valoran presentar una denuncia ante la supuesta desaparición de objetos de su padre, de gran valor económico y sentimental, de la finca familiar. Uno de ellos, habría comentado a su entorno que “faltan cosas” que desde hace años estaban en “El Palomar”, la finca que un día fue el hogar familiar y que, tras la separación matrimonial, fue residencia de Sebastián. Después, el torero la compartió, durante los últimos años con su pareja, Concha.

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Tras despedirle en el tanatorio de Tres Cantos, a las afueras de Madrid, los hijos decidieron ir a la citada finca familiar. Llevaban años sin vivir allí, pero su padre sí se quedó tras separase de Marina Danko, madre de todos ellos y esposa de Sebastián durante 34 años, en agosto de 2012. La sorpresa se la llevaron al entrar en la alcoba principal. “No encontraron varios relojes suizos de primeras marcas y muy valiosos que su padre guardaba en su dormitorio. Entonces, decidieron revisar el resto de la casa”, explica esta misma fuente. Así, vieron que faltaban trajes de luces que el de Linares atesoraba de su larga trayectoria como matador y otros objetos personales. “Lo que más les llamó la atención fue el no encontrar un valiosísimo cuadro de un cotizado autor, que además estaba dedicado”.

Palomo Linares y Concha Azuara
Palomo Linares junto a Concha Azuara antes de su operación de corazón / Gtres

Habla Concha Azuara

Puestos en contacto con Concha Azuara tras conocer esta información, su postura es rotunda al respecto.

-Sé que no hay relación con los hijos de Sebastián
– Perdóneme, es que no los conozco. Cuando yo conozco al señor Sebastián Palomo Linares él ya no se habla con sus hijos desde hacía muchísimos años, cuando puso fin a su matrimonio, así que no me pongan como la culpable de nada.

– Los hijos fueron a la finca, el hogar que usted compartía con su padre en los últimos años, y echan de menos varios objetos de valor, trajes de torear, relojes e, incluso, algún cuadro muy importante.
– Desconozco lo que puedan haber hecho los hijos. Yo solamente sé que me he venido como me fui y que, como usted comprenderá, no voy coger nada que no es mío. Hace muchísimos días que ya no estoy allí y desconozco lo que haya podido pasar. Pero solamente voy a decir una cosa: a mí no se me va a difamar y voy emprender acciones legales. Allá cada cual.

-No la acuso de nada, faltaría más
– No lo digo por usted. Esto me parece una pesadilla. Al día siguiente del tanatorio me instalé en mi casa. Jamás he querido nada de lo que no sea mío. Soy magistrada decana y represento también a muchos compañeros de mi partido judicial y estoy muy orgullosa de ello. Me dedico a juzgar ese tipo de conductas, así que, como usted comprenderá, me sorprende todo; me sorprende y no me sorprende, puestos a decir. Allá cada cual, pero no voy a tolerar la difamación ni la atribución de falsos delitos y emprenderé acciones legales, sea quien sea quien lo diga.

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La mujer que ha compartido la vida de Sebastián Palomo Linares en los últimos cuatro años se muestra realmente indignada. No da crédito a que puedan pensar que ella se ha llevado algo que no le pertenece y cuestiona la versión compartida por los hijos en su entorno: cómo alguien que lleva 6 años sin pisar esa casa puede saber qué hay y qué no. Y añade que en esa casa “hay mucho personal de servicio”, que ha habido otras personas allí mientras ella estaba con Sebastián en el hospital, dado que en el último mes de vida tuvo dos ingresos y utilizaban su casa de Madrid por cercanía y comodidad.

-Según han comentado en un programa de Televisión Española, los hijos van a pedir inventario de lo que había en la casa.
– No voy hacer ningún comentario, pero no voy a tolerarlo. Mi intimidad y mi dignidad las defenderé hasta las últimas consecuencias.

– ¿Es posible que Sebastián le regalara un cuadro?
– Necesito que me dejen en paz y quien quiera saber… en los juzgados y tribunales.

Palomo Linares y Concha Azuara
Palomo Linares junto a Concha Azuara en una imagen de archivo / Gtres

Miguel Palomo, el segundo hijo del diestro prefiere no hablar de “asuntos personales”. Añade que se han publicado “cosas que no son ciertas”  y claramente molesto, asegura: “Lo estoy pasando mal, mi padre ha fallecido y estoy guardando luto. Ni desmiento ni confirmo nada puesto que pertenece al esfera privada y ruego que se respete”. Puestos al habla con Sebastián Palomo Danko, el mayor de los tres, nos pide que le contactemos unas horas después y nunca más atiende las llamadas. Asimismo, intentamos concretar la información y si finalmente van a interponer denuncia por la supuesta ‘desaparición´ de objetos de valor de la finca familiar como herederos legítimos de su padre, con el abogado del diestro, pero al cierre de esta edición no ha contestado las llamadas.

Marina Danko, que reside actualmente en Suiza desde que mantiene una relación sentimental con el millonario Fabio Montegazza, está perfectamente informada de los problemas y tensiones que han vivido sus hijos en los últimos días desde el fallecimiento de su padre. Ella misma envío 8.000 euros para sufragar los gastos del sepelio, según confirma alguien del entorno próximo a sus hijos. Desde la distancia, vive disgustada y preocupada por ‘arropar’ a sus hijos. La finca El Palomar, hogar conyugal y familiar durante los casi 35 años que duró su matrimonio, no era propiedad de su fallecido ex marido (los hermanos Lozano la compraron para evitar un embargo de Hacienda del torero) pero sí todo el contenido, esto es, todo lo que había dentro y sus hijos son, en principio, sus legítimos herederos.

El pasado 24 de abril, Sebastián Palomo Martínez, fallecía en el hospital madrileño Gregorio Marañón tras una hemorragia cerebral que le sobrevino horas después de la compleja operación de corazón a la que se había sometido tres días antes y en la que se le practicó un doble bypass, la sustitución de la válvula mitral y la reparación de la tricúspide, según explicó el Servicio de Cirugía Cardiaca. Sus tres hijos, Sebastián, Miguel y Andrés llegaban al hospital esa misma mañana, pero, tras cinco años de distanciamiento, el día de su muerte no llegaron a tiempo para la reconciliación ni la despedida. La relación estaba rota y nadie les avisó de la intervención quirúrgica. El diestro pasó las últimas 48 horas en la UCI, “sedado y con soporte circulatorio con dispositivo mecánico”. Sin embargo, no estuvo solo: Concha fue la única persona que estuvo con él hasta el último minuto, tal y como ella misma asegura.

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