Planeta Calleja

Eugenia Martínez de Irujo revela lo que llevaba décadas ocultando: este fue el culpable de su traumática infancia

Eugenia Martínez de Irujo
Eugenia Martínez de Irujo habla claro sobre Jesús Aguirre./Mediaset

La duquesa de Montoro le dedicó unas duras palabras a Jesús Aguirre: “Era muy malo”

Recorrió junto a Jesús Calleja los lugares más mágicos de las Islas Feroe y habló sobre su familia, el matrimonio y su madre

Eugenia Martínez de Irujo no se prodiga por televisión. Quizá por ello había tanta expectación por verla en ‘Planeta Calleja’. La aristócrata no defraudó y, con la ayuda del presentador, se embarcó en una gran aventura hasta las Islas Feroe, en el Atlántico norte. Amante de los animales y la naturaleza dejó ver su cara más aventurera, pero no la única. Siempre prudente, lo cierto es que junto a Jesús Calleja habló de todo y más: herencia, matrimonios, familia y su gran trauma, Jesús Aguirre.

La duquesa de Montoro habló siempre desde el respeto y la positividad. La pequeña de los Alba recordó una infancia feliz junto a sus hermanos, con dos manchas negras muy marcadas: la muerte prematura de su padre, Luis Martínez de Irujo, y la irrupción en su vida del segundo marido de su madre, Jesús Aguirre. Ella tenía apenas ocho años cuando doña Cayetana se casó con el ex jesuita y, hoy en día, hay momentos que tiene grabados a fuego en su memoria.

Preguntada por el presentador por esos años, Eugenia empezó temerosa: “no me gustaría abrir ese melón, pero…”, y al final se lanzó. De Aguirre guarda el peor de los recuerdos y dijo no comprender cómo su madre pudo estar 25 años casada con él: “Cuando se casó con Aguirre fue pésimo para nosotros. Era muy culto, pero cero humano. Era muy malo”.

Recordó emocionada el episodio más traumático de esos años: “Me dijo unas cosas con 11 años que aun las tengo guardadas. Me llamó a su despacho y dijo que si seguíamos viviendo en casa era gracias a él. Que si le pasaba algo a mi madre, que según él estaba enferma del corazón, cosa que era mentira, yo sería la culpable. Yo tenía 11 años. Lloré mucho”. Unos años muy duros que Eugenia dijo haber superado: “aun así admito que soy una afortunada y que tuve, a pesar de todo, una infancia feliz”.

La otra cara de la moneda se la dedicó al último marido de Cayetana de Alba, Alfonso Díez: “es educado y cariñoso. Claro que al principio nos resultó extraño hasta que lo conocimos. Cuidó e hizo feliz a mi madre”. Sobre la herencia, dijo que como, es evidente, entre los hermanos hubo sus más y sus menos, pero que se resolvió “rápido y bien”. Se lleva bien con todos ellos y, aunque ya no vive en Liria, si le falta algo en su nevera no duda en “asaltar” del palacio.

Eugenia y el amor

El paisaje mágico de las Islas Feroe propició que hablara largo y tendido sobre su amor por los animales, la naturaleza y sobre los hombres de su vida. La hija de la duquesa de Alba tiene dos matrimonios a sus espaldas. El primero fue con el torero Francisco Rivera Ordoñez. Aunque confesó que hace 20 años que no va a una corrida de toros, habló de su primer marido como un gran amante de los animales, algo que les une.

De su actual pareja, Narcís Rebollo, habló maravillas: “es un hombre maravilloso, con el que es muy fácil llevarse bien. Con mis hermanos tiene muy buen rollo y también con mi hija. Se adoran”. Eugenia cumple hoy 50 años y tal y como confesó en el programa se encuentra en su mejor momento a todos los niveles, también gracias a su actual marido. Unas bonitas palabras que Rebollo vivió en directo, ya que se encontraba también en las islas danesas, acompañando el rodaje del programa.

Sus dos madres: la duquesa y su nanny, Margarita

Le dedicó unas bonitas palabras a su madre: “tras su muerte lo pasé muy mal. Estaba muy unida a ella y tenía una personalidad y un humor irrepetibles. La tengo siempre muy presente. Me reconforta pensar que sigue aquí de alguna forma”. También se emocionó al hablar de su nanny, Margarita, quien falleció solo un año después que Cayetana de Alba: “ella me crió en parte. Tuvo una hija que es como una hermana para mí, que tiene Síndrome de Down y a la que quiero mucho. Tras su muerte se fue a vivir con mi hermano Cayetano, que es su tutor legal”.

A quien le dedicó también palabras de cariño y agradecimiento fue a la que es desde hace 20 años su familia profesional: “Yo le debo a los Tous mi independencia económica”. Como broche de oro, Eugenia terminó bajando un gran cañón en la isla. Un momento de mucha adrenalina en el que demostró que no le teme a nada. A juzgar por el resultado del programa, puede que haya perdido hasta el miedo a abrirse más y a compartir su felicidad.

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