Momento familiar

Los hijos de la duquesa de Alba, juntos por primera vez después de su muerte

Carlos, Cayetano, Eugenia y Fernando Martínez de Irujo
Carlos, Cayetano, Eugenia y Fernando Martínez de Irujo / Gtres.

Tras el fallecimiento de Cayetana Fitz-James, duquesa de Alba, nada fue en la relación de sus hijos.

Doña Cayetana de Alba, 14 veces Grande de España, se casó por tercera vez el 5 de octubre de 2011, con Alfonso Díez, con el que ya llevaba más de tres años de relación. Sus hijos nunca vieron del todo bien esta unión y para que no quedara duda alguna de que se casaban por amor y de que las intenciones de don Alfonso no tenían nada que ver con el inmenso patrimonio de su entonces prometida, ella decidió repartir su herencia en vida. Lo dejó todo resuelto antes de dar el ‘sí, quiero’ y fallecer tres años después, en noviembre de 2014 habiendo disfrutado de la vida a su antojo.

Aquel reparto que en un inicio parecía satisfactorio nunca lo fue tanto y acabó derivando en que no se cumpliera la única petición que la Duquesa había pedido a sus seis hijos; que la familia permaneciera unida. Poco después de su fallecimiento, su hijo Carlos, el primogénito hizo los trámites necesarios para convertirse oficialmente en el duque de Alba y desde ese momento nada volvió a ser igual.

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Los Alba, al conjunto, en el entierro de Cayetana / Gtres.

Mientras Cayetana vivió, el único de sus hijos que se encargó de alguno de los negocios que tenían que ver con su amplio patrimonio fue Cayetano, el menor de los varones y el más mediático de todos. Cuando Carlos tomó las riendas esto dejó de ser así, es más, le dio un plazo a su hermano para que abandonara el palacio de Liria, donde se había instalado después de su divorcio con Genoveva Casanova. Entre Cayetano y Jacobo tampoco había una relación fluida, según publica La Razón este fin de semana, el jinete no quiso vender a su hermano carne de su ganadería. Eugenia nunca estuvo conforme con que se vendieran ciertas piezas del patrimonio, sobre todo artístico, de la Casa. Fernando y Alfonso, sin embargo, se mantuvieron al margen de todo y tienen una relación cordial, aunque fueron unas palabras del primero a la prensa, las que evidenciaron la ruptura entre hermanos.

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Foto familiar de los Alba, de niños / Gtres.

En noviembre de 2014 se celebró un funeral en recuerdo de su madre, y ni siquiera este acto logró unir a los hermanos; Cayetano, Eugenia y Jacobo fueron los grandes ausentes en la misa celebrada en la iglesia de la Hermandad de los Gitanos en noviembre de 2015. Cayetano estaba ingresado por un problema intestinal, Eugenia en Estados Unidos por motivos de trabajo y Jacobo jamás dio una explicación. De hecho, este último vive en Barcelona y prácticamente no se mueve de allí.

Es más, por el tercer aniversario del fallecimiento de la Duquesa, Cayetano impulsó junto a la Cofradía del Cristo de los Gitanos la creación de una escultura en homenaje a su madre y todos los hermanos menos Jacobo participaron económicamente. Solo asistieron a la presentación el jinete, el duque de Alba y su hijo, y Fernando. En esta ocasión ni Eugenia, ni Alfonso, ni por supuesto Jacobo estuvieron junto a la familia.

Ahora, lo que no ha conseguido el recuerdo de doña Cayetana, lo ha conseguido su nieto favorito, Fernando, el duque de Huéscar. Reunirá a los seis hermanos el día de su boda en el palacio de Liria. Es decir, casi cuatro años después, Carlos, Fernando, Alfonso, Jacobo, Cayetano y Eugenia compartirán tiempo y espacio por una bonita causa familiar, la boda del heredero al ducado.

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