Tras la posible invitación de Jesulín a su hija para que acuda a su reaparición en Cuenca

Belén Esteban, rotunda: Respeto para mi hija

Belén Esteban y Jesulín de Ubrique
Belén Esteban y Jesulín de Ubrique en un fotomontaje de LOOK

“No, no estoy indignada”, interrumpía Belén en directo el programa Sálvame en cuanto vio imágenes de Jesulín de Ubrique, padre de su hija Andrea, con un rótulo que rezaba que estaba indignada por el viaje relámpago a Madrid de su ex para hacer una entrevista. Las letras y los signos de exclamación llamaban la atención y se daba a entender que, de nuevo, Jesús Janeiro viajaba a Madrid, pero no para ver a su hija Andrea. El torero tomaba la mañana de este martes un tren ave desde Sevilla, en el que también iba otro torero, Francisco Rivera Ordoñez. Ambos llevaban el mismo destino: los estudios de televisión para participar en el programa matutito de verano de Antena 3. Rivera es colaborador habitual del espacio, pero Jesulín acudía a una entrevista promocional de su inesperada reaparición en los ruedos, vestido de luces, el próximo 19 de agosto en la plaza de toros de Cuenca. Está muy ilusionado y se comprometió a contarlo en directo. La cita en la preciosa ciudad de las casas colgantes ha levantado una gran expectación.

Jesulín de Ubrique, Francisco Rivera
Jesulín de Ubrique y Francisco Rivera a su salida de ‘Espejo Público’ / Gtres

Pero Belén Esteban, de la que está muy distanciada hace años y de la que no podrá desligarse nunca del todo por ser madre de su hija, no está dispuesta a que se dé a entender nada que ella misma no haya dicho o defienda. Por lo que interrumpió varias veces a la presentadora hasta conseguir decir lo que quería. “Yo no he dicho nada de eso”. Su cara, sus gestos y su tono de voz lo decían todo. Nada que decir de la venida a Madrid de Jesús, cuyo orden del día no incluía una visita a su hija. Bien es cierto que el viaje ha sido relámpago y se programó para que el torero acudiera a plató y poco más. Llegó en el ave de las once y se marchó a las tres de la tarde.

En lo que no está para nada de acuerdo Belén, y ahí saca sus uñas, es en que se nombre una y otra vez a una persona, ya mayor de edad, que decidió desaparecer. “Ella no quiere y no voy a hablar y tampoco nadie”. Se enfada y mucho. Mata, como ella hace desde la pantalla. Cuando su hija cumplió la mayoría de edad, Esteban entonó el mea culpa. No podía ser de otra manera. Han sido muchos los años y programas de televisión en los que su hija ha sido protagonista de disputas, diferencias y enfrentamientos con su expareja y padre de la entonces niña. Ella sabe que se equivocó en hablar tanto y tanto. Se le fue de las manos. Defender a ultranza sus derechos como hija provocó, con el paso de los años, una enorme presión mediática contra su propia defendida. Pero a veces el corazón confunde a la razón y las madres nos equivocamos, incluso por amor. Dudo que haya alguna madre de bien que pueda aceptar la ausencia de un padre con salud y posibles. Eso duele y es difícil de encajar, sobre todo por el menor. En el caso de Belén, dar voz pública a tantos detalles fue empeorando las cosas cada vez más y a Jesulín no le entraron balas.

Belén Esteban
Belén Esteban en la celebración del 18º cumpleaños de su hija / Gtres

La pareja no mantiene buena relación prácticamente desde que se separó, pero los años pasan y los hijos crecen. Desconozco las veces concretas que ese padre estuvo ahí, quizá en privado. No lo sé. Hay quien me asegura que ha estado más de lo que Belén reconoce, pero sé que ella siempre se ha quejado de su ausencia, algunas muy señaladas. Desconozco también si es cierto que su padre ha tenido la magnífica idea de invitarla el 19 a Cuenca, que sería de lo más normal, pero después de lo que ha llovido, resultaría raro-raro-raro. Por cierto, dice el de Ubrique que esta corrida, muy perseguida por el empresario de Cuenca, que insistió hasta la saciedad y admitió la suculenta cifra exigida por Jesulín – “Si va José Tomás, yo quiero un euro más que él”- palabras que, según me cuentan, pronunció Janeiro, es un auto homenaje después del durísimo año que ha pasado junto a su mujer, María José Campanario. Enhorabuena por esa fecha ilusionante, el 19 de agosto en Cuenca, mayor la felicitación por la gran mejoría- me consta- de María José.

Voy a nombrar Andrea solo para recordar que dijo que no quería saber nada de esto, y está dando prueba de ello; que se alejaría y lo ha hecho; que se iría fuera y ha cumplido, que estudiaría y está en ello. Sí, así es. En todo ello, en ganarse el respeto.

Últimas noticias