una compra polémica

Lisboa, en pie de guerra contra Rafa Nadal: “No mates nuestros recuerdos”

Rafael Nadal
El tenista Rafael Nadal en una imagen de archivo / Gtres

Rafa Nadal no para. Sus logros deportivos son indiscutibles y su colosal fortuna también. El tenista es un buen inversor y a sus propiedades en Mallorca, Madrid y Miami se ha unido recientemente Lisboa. El de Manacor se hizo con toda una manzana en la capital portuguesa, de la mano del fondo inversor, Mabel Capital. Su valor: 62 millones de euros.

Que Portugal está de moda no es ningún secreto. Pero, aunque parezca increíble, no todos los lugareños ven con buenos ojos la compra. La manzana, conocida en la ciudad como el “Quarteirão da Suiça” está justo en el centro de la ciudad, muy cerca de la emblemática Plaza del Comercio. En ella están algunos de los locales más típicos y a la vez más queridos por los lisboetas, entre ellos, “La antigua casa del Bacalao”, la “Joyería Portugal” o una de sus cafeterías insignia, la “Pastelería Suiza”. Y aquí reside la polémica. Puede que toda la plaza sea de Rafa, pero los portugueses no están dispuestos que su capital pierda su identidad a golpe de fondos de inversión.

Rafa Nadal
Rafa Nadal amplia sus inversiones con un céntrico edificio de Lisboa / Google

Los primeros en alzar la voz fueron los de la plataforma cívica Forum Ciudadanía LX. El movimiento ha escrito una carta abierta al tenista en la que textualmente dicen: “Querido Rafa Nadal, no mates nuestros recuerdos”. La mencionada “Pastelería Suiza”, una especie de Embassy de la capital lusa, ha sido durante su casi siglo de vida punto de encuentro de la burguesía portuguesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, pasaron por allí judíos tan notables como Peggy Guggenheim, Hannah Arendt o Max Ernst. También Orson Welles o Maria Callas fueron sus clientes. La plataforma prosigue la carta diciendo que “algunos de estos comercios, y por supuesto la Pastelería Suiza, serían una plusvalía para el hotel de lujo que pretende allí implantar.”

Los vecinos están tristes

Desde que saltara la noticia, muchos han sido los ciudadanos que han mostrado su desencanto. Se trata de comercios de toda la vida que significan mucho para su clientela habitual. Al saberse que van a cerrar, la tristeza y el desánimo, así como las muestras de cariño a los trabajadores, han sido constantes.

Al finalizar la carta, el tono amistoso de la misiva se pierde. Lo cierto es que las obras ya casi han terminado en los edificios del otro lado de la manzana y la plataforma exige que respete la arquitectura típica portuguesa y que “retire inmediatamente los azulejos horrorosos con los que ha revestido el edificio”. Parece que Nadal es bienvenido como deportista, pero no como empresario.

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