"quiero un régimen de visitas"

La suegra de Miki Nadal explica lo duro que ha sido llevar a su hija y su yerno ante el juez

Miki Nadal
Miki Nadal, Carola Escámez y la pequeña Carmela el día de su bautizo / Gtres

El pasado jueves 28 de junio Miki Nadal y su mujer, Carola Escámez, se enfrentaron en un juicio a la madre de ella, Carmen Escámez, tras una demanda que esta última interpuso ante la imposibilidad de ver a su nieta, Carmela, que el pasado mes de mayo cumplió los 3 años. LOOK ha querido conocer las razones por las que la abuela de la pequeña ha llegado a este extremo, a sentar a su hija en el banquillo de los acusados.

Carmen se explica con calma y midiendo sus palabras, no solo no ve a su nieta, también está muy dañada su relación con su hija, pero tiene una clara una cosa “ahora los adultos no importan”. “Ahora tengo que luchar por la pequeña” afirma. “El 11 de mayo cumplió 3 añitos y a mí no me han permitido verla desde el 8 de agosto del año pasado” apunta.

Llegar a encontrarse con su hija y su yerno en un juzgado no ha sido algo fácil, “es muy duro” dice con pesar y explica: “No es nada agradable tener que tomar esas medidas. Yo lo he intentado por todos los medios antes de poner una demanda, lógicamente, pero ha sido imposible y entonces yo, de alguna manera, me he visto obligada a ponerla. He intentado llegar a un acuerdo, pero cuando es imposible, pues es imposible”.

La suegra de Miki Nadal explica lo duro que ha sido llevar a su hija y su yerno ante el juez
Carmen Escámez, con Carmela, el día de su bautizo / Gtres

Sobre las razones que han provocado este desencuentro prefiere no pronunciarse por respeto a Carmela, su nieta. Y es que, para ella, la pequeña es su único objetivo ahora mismo, quiere volver a ejercer de abuela como un día lo hizo: “yo he estado en el parto, he pasado todo el embarazo con mi hija, y he tenido un trato continuo con mi nieta” recuerda.

Es inevitable preguntarse como la relación de una madre y una hija ha llegado a este punto, y más en su caso. Carmen y Carola siempre habían estado muy unidas, pues ellas dos han sido las únicas integrantes de su núcleo familiar. “Yo estuve casada con un futbolista del Barsa y críe a mi hija sola porque mi exmarido se desentendió de la niña. Yo he educado a mi niña sola, sin una pensión y sin nada, entonces imagínese como me siento ahora” dice con un gran pesar en la voz y acabando la frase con un suspiro. Se trata de Julio Alberto Moreno, un exitoso futbolista de los noventa que tal como él mismo ha afirmado en su biografía, cayó en el mundo de las drogas y su vida se vino abajo, perdió amigos, familia y trabajo.

Pero volviendo a Carmen, a pesar de que enfrentarse a su familia ante un juez no es plato de buen gusto, tiene muy claro que debe hacerlo, que es la única manera de recuperar su relación con la pequeña y que ya no cabe otra opción: “He decidido luchar por ella porque el día de mañana, cuando mi nieta crezca, puede pensar que yo no luché por ella, y no es así, por eso no me perdonaría no haberlo hecho”.

Ahora todo está en manos de la jueza: “Mi abogada ha pedido un régimen de visitas y ellos en principio ofrecían otra cosa, pero en el juicio se negaron a las visitas. La fiscal también pide visitas, o sea que no está de acuerdo con lo que ellos dicen. Pero ya es la jueza la que debe decidir y todos tendremos que cumplir”.

Carmen se ampara en la Ley de los Derechos del Abuelo, que se aprobó hace 15 años y espera que la justicia sirva para lo que no han servido las palabras, ni los acuerdos, para devolverle, al menos de forma relativa, la normalidad a una familia que no está pasando su mejor momento.

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