tras su 'baja por depresión'

El otro negocio aparcado de Kiko Rivera que no son sus conciertos

Kiko Rivera
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Kiko Rivera en un fotomontaje de LOOK

Kiko Rivera ha cerrado su cuenta de Instagram. Para la mayoría de los mortales eso no tendría más consecuencia que eliminar una aplicación del móvil, pero para Kiko Rivera supone algo más. El DJ desde hace unos meses había contratado una agencia que le gestionaba su representación digital. A través de esta empresa, Kiko consiguió algunos contratos con los que, a cambio de publicitar algunos productos en su perfil, él recibiría una remuneración económica. Y justo en estos contratos es donde radica el problema.

Su representante digital confirma a LOOK que romper estos compromisos no es fácil. “Kiko, de momento, está incumpliendo una serie de contratos y estamos intentando minimizar los daños”, explica su community manager a LOOK. El objetivo es renegociar estos acuerdos para que, cuando el DJ se recupere de la depresión, pueda volver a activar también su vida virtual. De no ser posible esta renegociación, Kiko Rivera deberá devolver algunas de las facturas que ya ha cobrado por incumplimiento de contrato.

Entre 1.000 y 1.500 euros al mes

El hijo de Isabel Pantoja, que estaba atravesando graves problemas económicos, vio en Instagram una herramienta para promocionar sus bolos y su música, pero también una vía para recibir unos ingresos extras. En eso estaba centrado y, según fuentes consultadas por este portal, el DJ podía ingresar cada mes entre 1.000 o 1.500 euros a través de este medio. La cifra podía variar mucho de un mes a otro dependiendo del número de publicaciones. Será muy difícil pueda recuperar estas cantidades porque con la decisión de prescindir así de Instagram y, sobre todo, de borrarlo todo, han desaparecido todas las estadísticas, ha disminuido su número de seguidores y ha conseguido crear cierta desconfianza tanto en las marcas con las que estaba trabajando como, a la larga, con las que pudiera llegar trabajar.

Kiko Rivera
Kiko Rivera emprendió hace unos meses un negocio que consistía en la venta de tazas serigrafiadas con su cara/ Instagram

El otro negocio de Kiko

Además de los ingresos por publicidad, Kiko Rivera inició hace unas semanas un pequeño negocio. A través de Instagram vendía a sus seguidores unas tazas con su nombre y su logo. Disponía de cuatro modelos y su manera de gestionar las ventas era a través de esta red social. No era una inversión que le reportara muchos beneficios, pero sí un pellizco que sumar a final de mes que ahora también se esfuma.

Por si todo ello fuera poco, LOOK ha podido saber que Kiko tiene un problema añadido. Su agencia de representación se ha enterado por terceras personas del cierre de su cuenta de Instagram y no comprende esta decisión si, tal y como les consta, no había sido recomendada por ningún especialista ni por ningún otro profesional de su entorno musical. El Dj decidió hacer desaparecer su vida 2.0 de manera unilateral y sin medir las consecuencias lo que ha provocado que actualmente entre él y sus agentes reine un clima de tensión que, de momento, está lejos de desaparecer.

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