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Josep Santacana, una traición y una entrevista trampa

Josep Santacana
Josep Santacana en una imagen de archivo /Gtres

Las capitulaciones firmadas el 17 de noviembre de 2008 dejaron pocos cabos sueltos. Dos meses después de su boda, Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana rubricaron ante notario un pacto que, por un lado, tranquilizaba a los desconfiados padres de la novia y, por otro, garantizaba la separación de sus patrimonios. El objetivo estaba claro. Se trataba de asegurarse de que un desconocido Santacana se apropiase de la fortuna de la popular tenista y también de que, en caso de ruptura, la imagen de la deportista tampoco se empañase. En esta cuestión, las capitulaciones a las que LOOK ha tenido acceso eran cristalinas. “Los otorgantes se obligan expresamente a no difundir, directa o indirectamente, información alguna obtenida como consecuencia de su común relación, tenga esta contenido personal, patrimonial o vinculaciones familiares, sujetándose en su caso a la penalidad que pudiera derivarse de los Tribunales”, rezaba el documento.

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El pasado miércoles ambos, Arantxa y Josep, parecieron saltarse aquel pacto de silencio con sendas entrevistas publicadas en la revista ‘¡Hola!’. “El tiempo ha demostrado que me equivoqué”, contaba ella. “Arantxa y yo habíamos acordado hacerlo todo de mutuo acuerdo y así era hasta que se fue con nuestros hijos a casa de su hermano”, se quejaba él. Para el gran público la suya era una guerra mediática más. Como tantas otras. Pero entonces llegó un burofax que rompió el esquema. Santacana aseguraba, muy enfadado, no haber concedido ninguna entrevista y ahora LOOK puede explicar el motivo de su enfado. El catalán había caído en una trampa de la que le iba a resultar complicado salir.

Josep Santacana y Arantxa Sánchez Vicario
Josep Santacana y Arantxa Sánchez Vicario se mostraban públicamente como una pareja feliz / Gtres

Según ha podido saber este digital, el encuentro del empresario con el paparazzi Diego Arrabal, autor de la entrevista, tuvo lugar, sí, pero Josep no autorizó ningún tipo de entrevista. Los dos hombres mantuvieron en un restaurante de Miami una extensa conversación en todo momento impublicable. “Unas fotos y un titular”, le repitió en reiteradas ocasiones Santacana al citado fotógrafo. A pesar de la reticencia inicial, el todavía marido de Arantxa Sánchez Vicario accedió a dejarse fotografiar en un intento desesperado por suavizar la presión mediática que vive desde que saltó la noticia de su divorcio. Tal y como relatan a LOOK personas del círculo más íntimo de Santacana, Arrabal le explicó que, con la publicación de sus primeras fotos en una conocida revista, la presión disminuiría ya que aquellas, las primeras, eran las más demandadas en el mercado. Aquello convenció a Josep que incluso toleró la idea de entrecomillar una de sus frases. “Solo un titular”, insistía a través de unos mensajes de Whatsapp a los que este digital ha tenido acceso.

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Pero entonces tuvo lugar lo imprevisible. Arrabal no cumplió con su parte del trato y, si bien no publicó íntegra la conversación, si difundió mucho más de lo que Josep le había autorizado. Mucho más. “Entiende que hay penal”, le rogaba Santacana al fotógrafo recordando aquellas capitulaciones y lo que aquella entrevista no autorizada podía acarrearle en los Juzgados. “Te ruego que no salga nada”, le insistió Josep cuando conoció lo que una conocida revista iba a llevar a su portada. Pero ya era tarde. Aquel miércoles ‘¡Hola!’ -ajena a los entresijos del encuentro Arrabal-Santacana- había salido al mercado y proclamaba dos grandes entrevistas: una con Arantxa Sánchez Vicario y otra con Josep Santacana.

Josep Santacana
Josep Santacana ha sido ‘pillado’ por las calles de Miami después de que se hiciera público su divorcio con Arantxa Sánchez Vicario/ Mediaset

La primera sí desoyó aquel pacto de silencio firmado en 2008 y ahora podría salirle caro. Si hay algo que Josep mantiene –mantenía tras retirarse del caso- en su demanda de divorcio era que debían atenerse a lo firmado en las capitulaciones y no estaba dispuesto a saltarse esos mismos documentos que él con tanto ahínco había destacado ante la Corte de Miami. Sin embargo, un paparazzi se cruzó en sus planes e hizo saltar por los aires su estrategia de guardar silencio. Era su principal baza y había caído en una trampa.

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