Molesto

Mario Vargas Llosa y su hijo Gonzalo, en pie de guerra por Isabel Preysler

Mario Vargas Llosa y su hijo
Galería: La complicada relación entre Mario Vargas Llosa y su hijo / Gtres

Que los hijos de Mario Vargas Llosa no han llevado nunca su relación con Isabel Preysler demasiado bien no era ninguna novedad, pero siempre han tratado de ser discretos, guardar silencio ante los medios y sonreír. Hasta ahora.
El pasado 10 de noviembre, en la gala de la Getty Foundation en la que el Nobel fue premiado con la medalla Morgan en la Librería de Nueva York, se acabó la discreción. Aquella noche su hijo Gonzalo, su mujer, Susana, y sus tres hijas, quisieron acompañarle. También lo hicieron Isabel Preysler y Tamara Falcó. Todos fuimos testigos de ello el pasado miércoles cuando la revista ‘HOLA’ publicaba una imagen de las tres niñas junto a su abuelo, su pareja y Tamara. Y precisamente eso fue lo que hizo que se acabara la discreción.

Muy molesto al ver a sus hijas ocupando una página del papel couché Gonzalo Vargas Llosa, a través del digital LOC enviaba el siguiente comunicado: “Mis hijas y yo estamos muy sorprendidos con las fotos que se publicaron en la revista ¡Hola! el día de hoy. Mis hijas no tenían idea de que habría periodistas en el homenaje académico a su abuelo en Nueva York, y mucho menos que ¡Hola! publicaría fotos de ellas con la señora Preysler. De lo contrario, no hubiesen aceptado ir al premio. Si lo hicieron, es exclusivamente por el cariño y admiración que le tienen a su abuelo”.

“Este reportaje es una penosa ilustración más de la capacidad de la señora Preysler para manipular a las personas para sus propios fines: en este caso, para dar la impresión – muy falsa, por cierto – que tiene una relación con mis hijas. Pero la verdad es muy distinta. En estos dos años y medio desde que comenzó su relación con mi padre, la señora Preysler no ha invitado ni una sola vez a mis hijas a comer o a cenar en privado para poder conocerlas. Eso es exactamente lo que hubiese hecho si quisiera establecer una relación genuina y transparente con ellas. Y no lo ha hecho porque su único interés es la publicidad”.

“Estoy convencido que mi padre tampoco estaba al tanto de que mis hijas aparecerían en este reportaje de ¡Hola! Mi padre, que sí tiene una relación genuina y transparente con sus nietas, y que es una persona honesta, nunca las expondría a este tipo de publicidad innecesaria. Desgraciadamente, dado el uso comercial que han hecho de mis hijas – sin su permiso – la señora Preysler y ¡Hola!, en el futuro dudo mucho que ellas acudan a eventos públicos donde se pueda repetir esta lamentable situación”.

Acción reacción. Pocas horas después tenía respuesta pública por parte de su padre a través de Hola.com: “El 11 de noviembre la Getty Foundation me honró con una medalla en la Morgan Library de Nueva York, en una cena a la que asistieron, además de mi hijo Álvaro y su esposa Susana, mis nietas Josefina, Aitana y Ariadna. Las tres sabían perfectamente que yo estaría acompañado por Isabel y yo mismo les advertí que habría fotógrafos en el acto. Me alegró que, pese a ello, las tres, que son mayores de edad, se empeñaran en asistir. Sugerir que cayeron en una emboscada o que “la señora Preysler” se benefició económicamente con aquellas fotografías es una calumnia. También es falso que Isabel no haya tenido gestos cariñosos con mis nietas. Hace muy poco, a pedido de ellas, las hizo invitar en Boston a un concierto de su hijo Enrique, quien las recibió y se fotografió con ellas. No haré ninguna otra declaración sobre este asunto”.

Poco más que añadir. La guerra está servida.

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