El doctor Javier Criado, en el banquillo

El psiquiatra, Matilde Solís y un disparo al otro lado del teléfono

Matilde Solís
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Este martes no fue un día fácil para Matilde Solís, ex mujer de Carlos Fitz- James Stuart, Duque de Alba y madre de sus dos hijos. A las 10 de la mañana se sentaba ante la juez el psiquiatra Javier Criado, médico a quien ella misma denunció en 2015. Su testimonio, en el que narraba como había abusado de ella durante años, fue desestimado por su señoría cuando ella y 7 mujeres más presentaron una demanda conjunta por cinco presuntos delitos de abusos sexuales, tres de ellos cometidos de manera continuada; un delito continuado de intrusismo profesional, otro de omisión del deber de socorro y uno de inducción al suicidio. Los hechos habían prescrito. Demasiados años sin contarlo, demasiado tiempo de silencio.

El escándalo en Sevilla fue mayúsculo. Un psiquiatra conocidísimo, a cuya consulta iba la flor y nata hispalense. Lo denunciaron ante el Colegio de Médicos por mala praxis continuada, pero decidieron no suspenderle hasta que no hubiera sentencia firme. El fiscal elevó un escrito a la juez en el que destacaba ‘los serios indicios de culpabilidad concurrentes’ en el caso. Todas esas señoras contaban historias casi idénticas de presuntos abusos y agresiones sexuales, algunas realmente deleznables. Mismo doctor, misma consulta y ningún testigo. La palabra de todas ellas contra la de Criado. La conducta del galeno olía mal, muy mal, pero había pasado el plazo de denunciarlo. ¡Qué caro es el tiempo!

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Matilde Solís en la capilla ardiente de la Duquesa de Alba en Sevilla el 20 de noviembre de 2014 / Gtres

Sólo una de esas 8 mujeres, también de Sevilla, como Matilde Solís, ha conseguido ahora sentarlo en el banquillo por un delito contra la integridad moral cometido, presuntamente, hace dos años. Éste no ha prescrito y ha llevado al polémico doctor el pasado martes ante la titular del Juzgado número 19 de Sevilla, Ana Escribano. Me cuentan que su interrogatorio fue ‘completo’ que no se dejó nada en el tintero y que el imputado, perdón, investigado, se puso tenso cuando la juez le preguntó que cómo era posible que tantas mujeres le acusaran de proceder de la misma manera con ellas. Criado, defendido por uno de los grandes penalistas de España, se limitó a contestar que todo era una ‘conspiración contra él’ y que las mujeres se habían puesto de acuerdo mediante el teléfono móvil. Negó los hechos, pero no permitió que le interrogara la acusación.

Matilde Solís estuvo muy pendiente de lo que ocurría en esa sala del Juzgado 19 de Sevilla. Ella no ha podido demostrar la inducción al suicidio y los abusos que denunció porque llegó tarde, lo hizo a destiempo. Sin embargo, su testimonio, y el del resto de denunciantes, sí se aportaron a la causa. ‘Ella está bien. No quiere ni hablar de él, le ha hecho tanto daño. Le parece horrible, fatal, que no haya contestado a las preguntas de la acusación’. Su abogada le explica que el no contestar es un derecho que tiene el psiquiatra. ¿Qué tiene que esconder el acusado? ¿Teme alguna pregunta incómoda? ‘Matilde no puede hacer más, porque está fuera del caso, pero por supuesto que quiere que sigamos adelante’.

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Carta de denuncia de Matilde Solís contra Javier Criado

Hace dos años, Solís estalló e inauguró su muro de Facebook con una carta en la que descubría el horror que había vivido en manos de Criado, psiquiatra al que comenzó a consultar cuando solo tenía 22 años y aún no estaba casada con el actual duque de Alba, matrimonio en el que luego actuó como testigo. Aquella mañana en la que literalmente devoré aquel terrible testimonio recordé de inmediato la llamada que me hizo un amigo en marzo de 1999. Atendí el teléfono y escuché al otro lado del auricular: ‘La mujer del duque de Huéscar se ha pegado un tiro’. ¿Qué dices?, acerté a decir. ‘Qué sí, parece que ha sido un accidente, pero yo no me lo creo´. A los pocos minutos, confirmé el ingreso de la nuera de la duquesa de Alba en un hospital madrileño por herida de bala. No daban mucha más información. Al día siguiente, fuimos a su casa de Montepríncipe para intentar conseguir algún testimonio. Sólo pudimos confirmar que sufría depresión hacía años y que había sido ‘un accidente doméstico’. Recuerdo que al repasar el archivo fotográfico mientras preparábamos la noticia, descubrí la tristeza de su rostro en la mayoría de las fotografías. Su infeliz matrimonio, el tiempo que pasaba sola, la lejanía de su tierra sevillana y la jaula de oro en la que se sentía, según personas de su entorno, se relacionaban en principio con la terrible idea de que hubiera deseado quitarse la vida.

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Boda de Carlos Martínez de Irujo y Matilde Solís en Sevilla en julio de 1988 / Gtres

Pero, no. Nada de jaula ni de soledad. Dieciséis años después, cuando leí su carta en Facebook lo entendí todo mejor. Una llamada del doctor Criado la desesperó hasta el infinito. ‘Él la llamó y solo tuvo que mencionarle lo que más quería en su vida. Dominaba su mente, se encargaba de medicarla. No fue una amenaza, no hacía falta. Sabía que, si nombraba a sus hijos, por ejemplo, ella entendería el mensaje. Solo bastó mencionarle las tres cosas más importantes en el mundo para ella’, me explica su abogada. Matilde un día dijo basta a los abusos. ‘En una conversación le advirtió que lo iba a contar’. Esas palabras de Solís produjeron la reacción inmediata del psiquiatra. Tres días después, sonó el disparo en su casa de Montepríncipe. El impacto le alcanzó el bazo y los pulmones.

Han pasado muchos años, sí, pero ¿quién se atreve a decir que algo tan brutal o las historias de la veintena larga de mujeres que decidieron por fin desenterrar los presuntos abusos, han prescrito? Los renglones torcidos de la ley, que dice un amigo mío abogado.

Tras dimitir de su cargo en la Hermandad de la Pasión y cerrar durante un tiempo su consulta, el doctor Criado sigue ejerciendo, al parecer, según me confirman al otro lado del teléfono en Sevilla. ¿Es posible que, tras declarar ante la juez, acusado por vejaciones, fuera esa misma tarde a su consulta?

‘Vamos a seguir adelante. Tenemos una nueva testigo, una mujer que sufrió abusos’. Su testimonio fue desestimado también por la juez, me explica la defensa de las presuntas víctimas, pero Criado ayer dio su nombre cuando la señaló como instigadora de la conspiración que asegura han organizado todas la señoras que lo acusan.

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