Como dos grumetes

¿Qué han compartido Isabel Pantoja y Ernesto de Hannover?

Isabel Pantoja, Ernesto de Hannover
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Isabel Pantoja y Ernesto de Hannover en un fotomontaje de LOOK / Gtres

Cuando la temporada estival en Ibiza estaba comenzando se dejó caer por la isla pitiusa Ernesto de Hannover. Lo hacía acompañado de su hijo Christian y pocos días antes de que su otro hijo, Ernesto, se casara en Alemania en una boda que no era del agrado del exmarido de Carolina de Mónaco. Para olvidar ese mal trago, el de tener que ausentarse en el enlace de su primogénito, se escapó de vacaciones y, tirando la casa por la ventana, alquiló una embarcación que curiosamente este miércoles se ha puesto de moda. Se trata de la Pershing 45, un yate de 14 metros de eslora que en junio hizo las delicias del príncipe alemán del mismo modo que este mes de agosto ha hecho con Isabel Pantoja. La tonadillera ha alquilado exactamente el mismo modelo que Hannover, aunque, eso sí, su travesía marítima ha sido mucho más tranquila que la que llevó a cabo el germano.

A Ernesto le pudimos ver bebiendo mojitos, tirándose al mar de cabeza y montando en lancha mientras que el recorrido en alta mar de Pantoja fue mucho más sereno. Solo salió de su asiento, situado bajo un toldo, cuando estuvo en una zona despejada de miradas indiscretas para darse un baño y refrescarse en tan calurosa jornada.

Ernesto de Hannover
Ernesto de Hannover durante sus vacaciones en Ibiza / Gtres

Un punto de inflexión para Pantoja

Para Ernesto de Hannover las de junio fueron solo unas vacaciones más, pero para la viuda de Paquirri, los de este mes de agosto han sido unos días de asueto que han marcado un antes y un después. Es la primera vez que la tonadillera sale de esa suerte de búnker que es Cantora y que ella ha convertido en su particular refugio desde que salió de prisión. En marzo de 2016 la cantante abandonaba definitivamente la cárcel de Alcalá de Guadaíra y, lejos de hacer vida normal en compañía de los suyos, prefirió esconderse en su casa y reunir en ella a los suyos de vez en cuando. Nada de escapadas familiares ni salidas a restaurantes. Solo el bautizo de su nieta Ana y la boda de Kiko la sacaron de su particular reclusión.

Precisamente por eso, las fotos que esta semana publica la revista ‘Hola’ adquieren un gran significado. Para Isabel hace tiempo que comenzó una nueva vida de la que no quería dar señales. Hasta ahora.

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