La que se les 'avecina' a los Ubrique

El particular ‘aquí no hay quien viva’ de Jesulín de Ubrique y María José Campanario

El particular ‘aquí no hay quien viva’ de Jesulín de Ubrique y María José Campanario
Jesulín de Ubrique y Campanario

Ni en la mejor de las ficciones sobre comunidades de vecinos ocurre lo que está sucediendo en las vidas de Jesulín de Ubrique y de su mujer, María José Campanario a día de hoy, según ha desvelado ‘El Programa de Ana Rosa’. Cuando hace años los Ubrique adquirieron un precioso chalet en una lujosa urbanización en Arcos de la Frontera (Cádiz) y se trasladaron con su dos hijos pequeños, no imaginaban la de problemas comunitarios que les iba a traer y la de conflictos vecinales en las que se verían inmersos. Sus líos, bien podrían ser argumento de una serie como ‘Aqui no hay quien viva’, a juzgar por lo que algunos propietarios del complejo cuentan.

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Todo parecía perfecto cuando Arcos Garden apareció en sus vidas. La crisis inmobiliaria aún no había estallado y apostaron por instalarse en una precioso chalet y dejar El Bosque en Ubrique. Un sueño que incluía 40 villas construidas y 80 viviendas unifamiliares tipo adosado, distribuidas en cuatro comunidades -todas ellas, a su vez, conformadas en una gran mancomunidad- y vendidas por valores que iban desde los 700.000 al millón de euros en adelante. Campos de golf, piscinas, grandes terrazas y el buen clima del sur de España, prometían de este, un gran proyecto que, sin embargo, terminó en concurso de acreedores cuando explotó la burbuja.

Arcos Garden en Google Maps
Arcos Garden, en imagen de Google Maps

Jesulín y María José se encontraron con un ‘ofertón’, según se publicó entonces, cuando buscaban casa de verano allá por 2011. ¿La razón? Los 700.000 euros que costaba la casa de sus sueños se les rebajó a 420.000 euros. La villa, además de ser muy asequible, incluía piscina, garaje privado, 4 dormitorios, 2 grandes salones (uno con chimenea) y un gimnasio entre sus instalaciones.

Hasta aquí, la ilusión era perfecta. Pero al igual que ocurre en la famosa serie televisiva, en la que el presidente de la comunidad se enfrenta a todos, la casa soñada se convirtió en pesadilla desde el momento en que Jesulín aceptara representar a su comunidad en la junta de vecinos . Una de las cuatro del complejo -existe una quinta pero solo de servicios y no de propietarios-, que resulta ser la menos numerosa en cuanto a vecinos. Jesulín se convirtió en ‘la voz y voto’ de nueve de las villas de la mancomunidad y su popularidad le ha convertido en reclamo público para las quejas de parte del vecindario enfrentado a él y a otros propietarios. Algunos vecinos aseguran, según fuentes consultadas por LOOK, que han tenido muchos problemas con el torero (como presidente de su comunidad) y que ella (María José) es la voz cantante del matrimonio y muy activa en las juntas.

El torero Jesulín de Ubrique y María José Campanario
El torero Jesulín de Ubrique y María José Campanario en imagen de archivo / Gtres

Pero, ¿a qué se debe estos problemas ‘de rellano’? El enfrentamiento es tal que han llegado a los tribunales. Según adelantó el periodista Antonio Rossi, han denunciado en varias ocasiones al que fuera presidente de la Mancomunidad, una por desacuerdos de gestión y otra por injurias y calumnias, que nunca prosperó.

 

Arcos Garden
Arcos Garden / www.ostrovok.ru

Pero el enfrentamiento entre los vecinos, posicionados en 2 grupos diferenciados es un hecho,según ha podido confirmar LOOK.  La comunidad que preside Jesús Janeiro y otras fuentes de la Mancomunidad, aseguran que “nunca ha habido una demanda por injurias y calumnias contra el ex presidente. La denuncia que tiene es por parte de la Guardia Civil, a causa de unos vertidos irregulares que eran de su responsabilidad”. Esta misma fuente asegura que en alguna reunión el nivel de discusión fue “muy fuerte” y que “aunque habría motivos para demandar, nunca se hizo”. Los vecinos de la comunidad de Jesulín niegan la mayor. Están convencidos de que utilizan el nombre de Jesús y María José para ¨hacer daño en esta ‘guerra comunitaria’ “.

Cuesta imaginar a Jesulín de presidente en medio de tal embolado pero, quizá, no resulta difícil pensar en un ‘¡Qué follón!’ saliendo de su boca, o ‘Se convoca junta’. Menudo lío en ésta, su comunidad. ‘Im-presionante’.

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