Mi casa es la vuestra

Las confesiones sexuales de Terelu y los años rebeldes de Carmen Borrego, protagonistas de “Mi casa es la vuestra”

Terelu Campos
Terelu Campos en "Mi casa es la vuestra"./Mediaset

Las dos hermanas hablaron de su unión inquebrantable, de la muerte de su padre, sus matrimonios y su vida sexual.

Las entrevistas de Bertín Osborne son dignas de estudio. El cantante sin apenas hacer preguntas consigue los mejores titulares. En la sexta entrega de “Mi casa es la vuestra” les tocó el turno a las Campos. Carmen y Terelu, sin la compañía de Maria Teresa, hablaron de casi todo. El resultado, como no podría ser de otra manera, fue contundente. Junto a ellas, un Kike San Francisco divertido y sin pelos en la lengua. La verdad es que el programa no tuvo desperdicio.

Terelu y Carmen le regalaron al presentador su mejor cara, muchas risas y un buen puñado de titulares. Como acostumbra, las preguntas empezaron de lo más suave e inocente. Las Campos viajaron hasta Marbella, donde llevan veraneando toda la vida. Son muchos los recuerdos que les unen a la ciudad, entre ellos, los que van unidos a su padre. El marido de María Teresa, que falleció cuando las dos eran muy jóvenes– Terelu tenía 18 y Carmen 17 años- era director de informativos de Radio Nacional en la ciudad. Las dos hermanas hablaron de como la trágica desaparición de su padre las unió: “siempre fuimos una piña pero después de eso más. Además, no íbamos a consentir que de alguna forma se culpara a nuestra madre por haberse ido a Madrid”.

Carmen era el “ojito derecho” de su padre: “Yo soy más Borrego y Terelu es más Campos”, dijo Carmen, mientras Terelu le dedicaba unas bonitas palabras a su progenitor: “era un gran profesional pero probablemente tenía un mundo interior que jamás conocimos”. Un momento duro que superaron gracias al apoyo mutuo que se prestaron. Ambas hablaron también de sus años de juventud. De las dos, Carmen era la más rebelde.  Terelu recordaba diciendo: “nunca llegaba a la hora exigida por mis padres. Y lo peor es que se quedaba en el portal de casa. Lo hacía para tocar las narices”. Carmen admitió que se arrepiente de haber dado esos pequeños dolores de cabeza a su madre.

Otro protagonista ausente de la noche fue José Carlos Bernal. Carmen habló de su marido como uno de los grandes aciertos de su vida. Lo mismo opinaba Terelu, quien para su cuñado solo tiene buenas palabras: “es el mejor cuñado que se puede tener”. Por otro lado, la vida sentimental de la mayor de las Campos también tuvo un lugar predominante dentro de la entrevista. Terelu habló sin tapujos de lo poco que le han durado sus parejas: “a mi no me han durado más de 5 años”, a lo que Carmen entre risas añadió: “y con alguno, de esos 5 años te han sobrado dos”.

Sin embargo, el plato fuerte llegó en la comida. Carmen y Terelu compitieron en la cocina por hacer, cada una a su manera, los mejores huevos rellenos. Ya sentados a la mesa, las dos hermanas, Bertín y Kike San Francisco, hablaron de casi todo, pero principalmente de sexo. Terelu, ante la mirada sorprendida del actor, confesaba que hace tres años que no tiene relaciones sexuales. Kike, entre bromas, le dijo que se apuntara su teléfono.

Lo más sorprendente sucedió mientras jugaban al famoso juego “Yo nunca”, que consiste en hacer una pregunta a la mesa, y en caso afirmativo, beber. Y en ese momento, entre risas y preguntas descaradas, Terelu sorprendió a toda la mesa con una confesión: “Yo no soy lesbiana pero no descarto nada en la vida”. Ante la mirada atónita de su hermana y demás comensales, Terelu siguió contestando: ¿Nunca habéis besado a nadie de vuestro mismo sexo? Yo no digo que tenga curiosidad, lo que digo es que no puedo decir que de este agua no beberé”.

La enfermedad en un segundo plano

Esta nueva entrega de “Mi casa es la vuestra” fue ante todo una reunión de viejos amigos donde el buen rollo fue la palabra de orden. El programa se grabó este verano, por lo que Terelu aún no se había sometido a su operación de pecho. Aunque el tema de su enfermedad estuvo presente, al igual que la operación de Carmen o los problemas de salud de la matriarca, lo cierto es que apenas se pasó de puntillas. Los buenos momentos y las confidencias entre los cuatro amigos fueron una constante.

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