Eminencia de la arquitectura

El Museo Thyssen acoge los edificios más espectaculares de Rafael Moneo

Rafael Moneo Thyssen Madrid
Retrospectiva de Rafael Moneo en el Museo Thyssen de Madrid / Gtres

Una fecha redonda como el 25 aniversario del Museo Thyssen de Madrid jamás podría decepcionarnos. Por ello, durante las próximas fechas, se celebrarán una serie de exposiciones para homenajear este cuarto de siglo de uno de los lugares de obligada visita en la capital, que derrocha historia por los cuatro costados. Una de ellas está dando mucho que hablar. Se trata de Rafael Moneo, una reflexión teórica desde la profesión, la mayor retrospectiva del mítico arquitecto español hecha hasta el momento.

Desde el 4 de abril al 11 de junio (y de manera gratuita) se podrá visitar una muestra que recoge hasta 52 de los proyectos más destacados del artista. Cómo no, los edificios contarán con un papel muy protagonista dentro de una selección de maquetas y fotografías de 46 de los más emblemáticos, como el Ayuntamiento de Logroño, el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, la ampliación de la estación de Atocha en Madrid o el Kursaal de Donosti. También habrá un guiño para algunos que Rafael Moneo crease en extranjero. Hablamos del Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolmo, la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles o los laboratorios de la Universidad de Columbia en Nueva York.

La controvertida ampliación del Prado

Mención aparte dentro de la exposición merece el recuerdo a la ampliación del Museo del Prado, una maniobra que a Moneo le valió la enemistad de los vecinos madrileños y que el recuerda así en una entrevista reciente en RTVE: “Fue muy difícil, pero no por dar satisfacción a una expresión personal, fue por la confluencia de muchos intereses distintos de muchos grupos sociales que estaban presentes y que se sentían incomodados, y también por las dificultades técnicas, pero eso lo hacía más interesante”.

Una exposición que bien merece la pena y dará que hablar, pues, a sus 79 años, Rafael Moneo es uno de los pioneros en imaginar sus edificios pintándolos a lápiz sobre papel de croquis semitransparente, cuando todavía no existían ordenadores. En su vida profesional brilla con luz propia el año 1996, momento en el que se llevó el Premio Prizker considerado como el Nobel de arquitectura. No han sido los únicos galardones que le acreditan como uno de los arquitectos de mayor solera, también se ha alzado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2012) y el Premio Nacional de Arquitectura (2015).

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