Sex symbol de los 90

Pamela Anderson | Su impactante transformación en 10 claves

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Haz clic en la foto para ver los mejores momentos de Anderson en la época de los 90. / Gtres

Hoy en día es conocida en todos los rincones del planeta. Sin embargo, Pamela Anderson comenzó en la industria sin hacer mucho ruido como imagen de marca de la cerveza canadiense Labatt y ocupando, en numerosas ocasiones, las primeras páginas de la revista Playboy. Es en 1992 cuando llega la gran oportunidad de la actriz y modelo con el papel como la salvavidas C. J. Parker en la serie de televisión ‘Los vigilantes de la playa’, que la catapulta hasta lo más alto de la fama mundial. Así, Pamela Anderson se consolidó como una de las mujeres más deseadas dentro y fuera de la pantalla e ídolo sexual de toda una década. Su fama se multiplicó hasta convertirla en una mina de oro y en una de las actrices mejor pagadas de la televisión.

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Desde ese momento, la exuberante figura de la canadiense se posicionó como el referente de belleza de muchas mujeres y su estilismo no entendía de la palabra discreción. Los vestidos ajustados con pronunciados escotes y el excesivo maquillaje han sido, hasta hace bien poco, el uniforme oficial de Anderson. Sin embargo, la que fuera sex symbol de cabecera de toda una generación, también ha saboreado el lado oscuro de la fama. Tras varias visitas al quirófano con las que buscaba explotar al máximo su belleza natural y que le dejaron el rostro prácticamente irreconocible, le siguió un historial amoroso bastante escabroso. Anderson empezó a acaparar titulares por sus continuas relaciones fallidas, en especial con Tommy Lee, con quien se casó en 1996 y tuvo dos hijos, Brandon y Dylan, y con el también músico Kid Rock, con el que contrajo matrimonio por segunda vez en un nuevo fracaso.

 

Sin embargo, todo parece indicar que la actriz canadiense ha decidido alejarse de aquella estética que tan famosa la hizo tiempo atrás, para dar paso a un estilo mucho más atenuado que al que nos tenía acostumbrados. Maquillajes naturales, peinados sencillos que dejan al descubierto su rostro y estilismos elegantes y discretos han sido, contra todo pronósticos, los protagonistas de sus últimas apariciones.

La actriz deja de lado su famoso gloss, el smokey eyes y las pestañas postizas XXL, y apuesta por un maquillaje más sencillo y natural (casi nude). También se despide del platino despeinado con gran volumen y da la bienvenida a un corte mucho más sobrio y elegante. Se olvida de los vestidos imposibles de látex para lucir sofisticados diseños de firmas como Vivienne Westwood.

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