La infanta Cristina se queda sola en Ginebra: el Aga Khan renuncia a su base de operaciones

Mientras que la hermana del rey Felipe ha dejado su cargo en La Caixa, el que ha sido su protector en la ciudad suiza ultima los detalles cerrar su vínculo con el Castillo de Chantilly

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La infanta Cristina inicia una nueva etapa profesional. Tras más de un cuarto de siglo, la hija del rey Juan Carlos ha renunciado a su puesto en la Fundación La Caixa, lo que supone que su fuente de ingresos queda reducida a su colaboración con otra fundación, la del Aga Khan, cuya base de operaciones -al menos para la hermana de Felipe VI-, se encuentra en la ciudad de Ginebra.

El líder espiritual ha sido desde siempre un gran apoyo para el rey Juan Carlos desde que se conocieran en su etapa de estudiantes y, como tal, le demostró su apoyo al acoger a doña Cristina en su organización a raíz del escándalo Nóos.

Sin embargo, para el Aga Khan también es un momento de cambio. Una etapa de transición en la que quizás podría verse afectada la propia Infanta. Y es que el Príncipe acaba de poner fin a uno de los acuerdos más relevantes de su trayectoria en los últimos años: ya no tendrá relación con el Castillo de Chantilly.

«Motivos personales», son los que han llevado al Aga Khan a disolver la fundación para la preservación y salvaguarda del Castillo de Chantilly, de la que ha sido presidente desde el año 2005.

Desde hace quince años, el emblemático edificio, situado a apenas una hora de París, ha contado con el mecenazgo del que se ha convertido en una especie de protector para la infanta Cristina. De hecho, el Príncipe ha invertido más de setenta millones de euros en su rehabilitación hasta devolverle el esplendor con el que ahora lo deja en manos del Institut de France, su propietario desde que el duque de Aumale lo donara en 1886 para evitar la dispersión de sus colecciones.

Pese a que en un principio estaba previsto que el patronazgo del Aga Khan sobre Chantilly concluyese de cara a 2025, el líder espiritual ha decidido poner punto final cinco años antes de lo previsto. Lo ha hecho sin dar más explicaciones, aunque todo apunta a que el Príncipe considera que ya ha invertido suficiente, y no solo en términos económicos. Será el próximo 1 de julio cuando termine el patronazgo y la Fundación Aumale tenga que asumir la labor que hasta ahora ha llevado a cabo el Príncipe, tal como ha confirmado Christophe Tardieu, responsable de la transición.

Cambio de rumbo

Fue en 2015 cuando el amigo de la infancia del rey Juan Carlos comenzó a plantearse dejar Chantilly. El 3 de junio de 2015 el Aga Khan y la República portuguesa llegaron a un acuerdo por el que Portugal se convertía de forma oficial en el nuevo centro de operaciones del jefe de los ismaelitas. Una realidad que se materializaría unos años después cuando el líder espiritual trasladaría su base de operaciones de forma permanente a Lisboa, al Palacio Henrique Mendonça, que adquirió por doce millones de euros.

Sin embargo, en aquel momento, no se planteaba que el Aga Khan dejase su patronazgo sobre Chantilly, dado que además de haber establecido una fundación paralela para su rehabilitación, había sido el escenario de importantes eventos para su propia familia, como la primera boda de su hijo mayor, a la que asistieron don Juan Carlos y doña Sofía.

No se sabe qué es lo que ha podido llevar al líder a esta modificación o si la hermana de Felipe VI se verá afectada con el cambio. Lo cierto es que en el momento en el que el Aga Khan compró el palacio en Lisboa -donde tiene sede desde 1996 además- la infanta Cristina no renunció a su vida en Ginebra, a pesar de poder estar más cerca de Iñaki. Quizás ahora sea momento de plantear una nueva vida, sobre todo cuando dos de sus hijos se han marchado de casa.

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