46 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE

La confesión más sincera del duque de Windsor

duque de Windsor
Los duques de Windsor / Gtres

Han pasado 46 años desde su muerte y justo ahora, cuando el nieto de su sobrina, la reina Isabel II,  se acaba de casar, sale a subasta una reveladora carta del que fuera duque de Windsor y antaño rey de Inglaterra, Eduardo VIII.

La confesión más sincera del duque de Windsor
El Rey antes de su abdicación / Gtres

Una misiva en la que el exmonarca, a quien no le quedó más remedio que abdicar la Corona por su amor a una norteamericana y divorciada -como Meghan Markle- , confiesa que él nunca escogió el exilio por voluntad. La carta está dirigida a su amigo Lord Beaverbrook y se publicó por primera vez tres años después de que el Duque abdicase en favor de su hermano y se mudase a Francia.

La confesión más sincera del duque de Windsor
Los duques de Windsor / Gtres

En el texto, el aristócrata muestra su desacuerdo ante un artículo que apareció en una revista de sociedad en marzo de 1939. En la columna se decía que el Duque había escogido el exilio por voluntad propia y que no volvería a Inglaterra hasta que a Wallis Simpson se le diera el tratamiento de Alteza Real. Sin embargo, él rebatía esta afirmación: “He permanecido fuera por deferencia a mi hermano para dejarle el campo libre para establecerse en el trono, algo que ha hecho bien. No he estado fuera de Inglaterra por preferencia”.

La confesión más sincera del duque de Windsor
Los duques de Windsor / Gtres

Aunque en líneas generales el artículo se desarrollaba en un tono de apoyo hacia el exmonarca, Eduardo no dudó en solicitar una serie de matizaciones. En su carta, el tío de la reina Isabel  confirmó que “nunca había puesto condiciones para su regreso al país” y pedía encarecidamente que  “se corrigiese la falsa impresión que se ha creado a la mayor brevedad”.

príncipe Harry y Meghan Markle.
Los duques de Sussex / Gtres

La historia de Wallis Simpson y el entonces Rey hizo tambalearse los cimientos de la Monarquía, hasta el punto de que el soberano tuvo que renunciar a todo por amor. Hace apenas unos días, la historia se ha repetido, pero con un final muy diferente. El príncipe Harry se ha casado con el amor de su vida, una norteamericana, divorciada y además birracial, sin renunciar a nada, aunque bien es cierto que Harry nunca será Jefe del Estado. Sea como fuere, su enlace es prueba fehaciente de que en Gran Bretaña los tiempos están cambiando.

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