SU HIJA AMALIA EN EL CENTRO DE LAS CRÍTICAS

El drama de Máxima de Holanda con el peso

El drama de Máxima de Holanda con el peso
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PINCHA EN LA IMAGEN PARA ACCEDER A LA GALERÍA / Máxima de Holanda / Gtres

No es ningún secreto que Máxima de Holanda ha tenido sus más y sus menos con el sobrepeso. Sin embargo y aunque ahora presuma de una figura envidiable, los kilos de más nunca le han arrebatado las sonrisa, por lo menos en la edad adulta. Ahora, la Reina vuelve a enfrentarse a uno de sus peores temores, el sobrepeso, y lo hace desde una nueva perspectiva: En la piel de su hija Amalia.

Máxima de Holanda / Gtres
Máxima de Holanda / Gtres

Y es que la heredera al trono holandés se ha convertido en foco de las críticas por su figura. La crueldad y falta de tacto de las redes rociales la bautizaron como “Princesa con sobrepeso” el pasado mes de marzo cuando posó con sus padres y sus hermanas en la nieve luciendo una cazadora que su madre utilizaba estando embarazada. Una imagen que provocó todo tipo de críticas en Internet y varios medios internacionales, aunque desde Holanda, la propia prensa recriminó este apelativo y se refirió a la niña como “Princesa sol”. Ni Máxima ni su entorno se han pronunciado sobre este tema, pero es inevitable recordar sus problemas de peso al pensar en su hija.

Desde muy pequeña, la ahora Reina de Holanda sufrió la presión por tener un peso adecuado.  “Con la altura que tenés y con tu hermosa carita, si te pusieras a dieta podrías ser modelo”– le repetía su madre de manera constante en su adolescencia. Pese a estas advertencias de su progenitora, Máxima no sentía especial preocupación por su físico, es más solía guardar comida bajo la cama cada vez que la obligaban a estar a dieta. Sus problemas de sobrepeso llegaban a tal punto que sus propios primos la apodaban “la gorda”, algo que la Reina ha confesado en varias entrevistas.

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A pesar de esto, cuando comenzó su relación con el príncipe Guillermo, la percepción en torno a sí misma cambió de manera radical. Su imagen ahora era de interés público y por ello se sometió a estrictas dietas en las que estaba de fondo la anorexia, una enfermedad que sufrió su hermana Inés, quien llegó a pesar 23 kg. y tuvo que ser ingresada.

Posado oficial de las hijas de los Reyes de Holanda
Posado oficial de las hijas de los Reyes de Holanda / Gtres

Sin embargo, Máxima nunca ha cedido a las presiones externas. Ni la conflictiva relación con su madre ni su insistencia en que perdiera peso le han hecho cambiar la imagen que tiene de sí misma. Su carácter alegre y su fuerza de voluntad han sido decisivos en su evolución física. Tanto es así que en 2015, la Reina sorprendió con una significativa bajada de peso. Máxima probó varias dietas, pero finalmente fue el régimen proteico de la clínica New Fysic la que le ayudó a conseguir sus objetivos.

Una dieta aparentemente equilibrada que sin embargo podía tener graves consecuencias para la salud. De hecho, varios médicos aseguraron que los problemas renales que aquejaron a la monarca durante algunos meses podrían haber sido consecuencia directa de este régimen.

Los Reyes con su hija Amalia
Los Reyes con su hija Amalia / Gtres

Ahora Máxima ha dejado atrás sus problemas de salud y puede presumir de una excelente figura. Sin embargo, la Reina es testigo directo de cómo las redes se ceban con su primogénita. Unas críticas a las que hacen oídos sordos pero que irremediablemente le traen al presente sus peores recuerdos.

Los reyes holandeses siempre han querido que sus hijas disfruten de una infancia lo más normal posible, aunque son conscientes de la trascendencia mediática que tiene cualquier cosa que esté relacionada con ellas. Ello no es óbice para que, a pesar de que algunos datos de su vida escolar se hagan públicos, la joven tiene todo el derecho a disfrutar de su adolescencia sin que nadie se entrometa. 

Las críticas a la figura de la Princesa comenzaron en las redes en la última aparición pública de la joven con sus padres, el pasado abril. En las celebraciones del cumpleaños del Rey, Amalia se convirtió en protagonista cuando en Internet se criticó su aumento de peso, algo que ya se había confirmado un mes antes en el posado oficial en la nieve.

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Aunque aparentemente Amalia sonríe todo el tiempo y disfruta de una infancia feliz, la joven se enfrenta a diario a la presión de las redes que critican su figura. Ella, igual que su madre, no se deja influenciar y no pierde la sonrisa. Al fin y al cabo, tiene en la Reina el mejor apoyo y ejemplo de cómo superar cualquier tipo de problema. 

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