ANTE SU NEGACIÓN EN 'ONDA CERO'

Hablé con Revenga; les doy mi palabra

Hablé con Revenga; les doy mi palabra
Carlos García Revenga en imagen de archivo / Gtres

Desde que el nombre de Iñaki Urdangarin apareciera en la implacable investigación que impulsó el fiscal Horrach en el caso Nóos, a mediados de 2010, he seguido el asunto muy de cerca, desde Washington a Palma. Cubrí la rampa de los famosos juzgados de la capital balear el día de la maratoniana declaración como imputado de Urdangarin ante el juez Castro, el 25 de febrero de 2012. Cuando un año después lo hizo el entonces secretario de las infantas Elena y Cristina, Carlos García Revenga, también.

Nunca llamé por teléfono al ex secretario de las infantas -finalmente desimputado- hasta que hace unos días decidí hacerlo. Meses atrás me contaban que estaba pasándolo mal desde que lo despidieran en Zarzuela y que tenía ganas de hablar; que estaba a punto de estallar. Busqué su nombre en mi agenda y marqué. Carlos García Revenga me contestó al otro lado del móvil, pero se escuchaba mucho ruido: “¿Te importa que hablemos más tarde?”, dijo tras saludarme. Concluía una reunión familiar y había jaleo. Pasaban siete minutos de las cinco de la tarde. Una hora y cuarenta y ocho minutos después, un Revenga encantador me atendió de nuevo.

Hablé con Revenga; les doy mi palabra
Carlos García Revenga junto a la Infanta Elena /Gtres

Siempre me identifico cuando realizo una llamada de trabajo. Con mis amigos, no hace falta; conocen bien mi voz. Aunque lo cierto es que ahora todo el mundo suele reconocer la llamada entrante si previamente ha guardado el nombre del interlocutor, pero no podía contar con que Revenga conociese mi número. Me identifiqué claramente y comenzamos hablar. Les doy mi palabra.

Tengo que decir que fue una conversación muy agradable en las formas pese a que el contenido detallaba la situación de un hombre que, tras 23 años al servicio de la Casa Real, se encontraba en el paro, desubicado, decepcionado y cabreado. Revenga ha dedicado los últimos 20 años de su vida a las infantas. Su entrega y lealtad está fuera de duda. Probablemente, el cumplimiento de su trabajo – la reina Sofía quiso que se ocupara personalmente de sus hijas- y su devoción por doña Elena y doña Cristina le robaron mucho tiempo para sí mismo y para los suyos. Hablamos de la familia, de la Casa, de su situación, de cómo lo han dejado tirado y de quién le está ayudando y quién no. Nadie en la Casa ha movido un dedo por él desde que prescindieran de sus servicios.

Hablé con Revenga; les doy mi palabra
Revenga acompañando a la Infanta Elena y  a Doña Sofía /Gtres

Me preguntó si le estaba grabando y le dije la verdad, que no, pero que sí le llamaba para saber cómo seguía su situación. Él me la explicó. Entendí cada una de sus razones y casi de inmediato supe que protegería a las infantas en nuestra conversación. Pero solo a ellas; las adora y apoya incondicionalmente. Me aclaró que en la Zarzuela “solo se había enfrentado a algunas personas”, y se atrevió a demandarlos cuando vio que no le reconocían una indemnización tras despedirle en diciembre de 2014. Sabe que lo han dejado solo y se defiende con rotundidad porque nadie le ha reconocido el derecho que cree suyo. Hablando de responsabilidades apuntó directo a la cúpula de Casa Real. Me pidió que omitiera algunas cosas personales y así lo hice en el blog que Look.okdiario.com publicó el pasado viernes.

No, no era una entrevista pactada. Fue una conversación telefónica en la que quise saber y pregunté y Revenga contestó y declaró lo que pensaba. No soy psicólogo, ni abogado o recepcionista de hotel. Soy una periodista y sí, hable con Revenga. Él lo negó en la entrevista exclusiva que concedió el pasado sábado en Onda Cero. Secretario, sin acritud: revise sus llamadas de este reciente febrero.

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