Presidenta del Congreso de los Diputados

De servir copas a mujer clave en la política española: el lado menos conocido de Meritxell Batet

Detrás de la mujer que más manda en política en nuestro país se esconde Meritxell Batet, una mujer con una historia íntima que bien merece la pena contar

Meritxell Batet
Meritxell Batet, en una imagen de archivo / Gtres
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Meritxell Batet ha sido reelegida como presidenta del Congreso. Puede que haya a quien no le diga nada pero el asunto no es baladí ya que su cargo la consolida como una de las máximas autoridades en nuestro país, solo por detrás del rey Felipe. A sus 46 años, la miembro del PSOE y mano derecha de Pedro Sánchez ocupa un cargo con el que siempre soñó ya que desde bien joven le ha interesado el poder ejecutivo. De hecho era frecuenta que en el instituto y la Universidad ejerciese los roles de delegada y sindicalista.

Meritxell Batet
Meritxell Batet ha sido reelegida presidenta del Congreso este martes 3 de diciembre / Gtres

Nunca ha sido demasiado amiga de exponer su vida privada y ha preferido tener un perfil mediático bajo, circunstancia que no va ligada a que no tenga mucho que contar. Sin ir más lejos que se enamoró perdidamente de un miembro de la oposición. Batet se casó en en 2005 y con 32 años con José María Lasalle, exnúmero 2 del Ministerio de Cultura del PP con José Ignacio Wert en las legislaturas de Mariano Rajoy. Un amor que (políticamente) no podía nadar más a contracorriente y que se disolvió once años después con dos hijas mellizas en común, Valeria y Adriana. La presidenta del Congreso volvió a rehacer su vida junto a Héctor López Bofill, candidato independentista a las elecciones municipales.

A Meritxell Batet la vida nunca le ha regalado nada. Nació y creció en el barrio de Vallcarca, uno de los cinco que compone el distrito de Grácia en Barcelona. De jovencita le apasionaba la danza clásica y contemporánea y su más ferviente pasión era ser bailarina, pero una dolorosa lesión en uno de sus tobillos frustró este sueño. Pero no fue lo peor.  En una entrevista con ‘El País’, la catalana contó que vivió en su piel lo que es ser desahuciada por el banco tras el impago continuado de la hipoteca del piso donde vivían.

Otro de los episodios a tener en cuenta fue la temprana separación de sus padres, que marcó su infancia .Quería estudiar derecho pero la situación económica en su casa no era demasiado boyante y se vio obligada a costearse los estudios trabajando como camarera en dos de las discotecas más conocidas de la Ciudad Condal: ‘Nick Havanna’ y ‘Bikini’. No se le cayeron los anillos por servir copas por la noche e incluso esto supuso un aprendizaje para ella: «Ahora, con perspectiva, pienso que era bastante esfuerzo, muchas noches sin dormir para luego ir a clase a las 9.00, pero entonces lo vivía como algo natural. Además, aquellas noches sirviendo whisky J&B con Coca-Cola también me lo pasaba bien. Las biografías le sirven a uno para extraer aprendizajes y el haber tenido que hacer un esfuerzo es un buen acompañante en tu vida profesional», cuenta la propia Batet en una conversación con ‘El Mundo’.

Meritxell Batet, reina Letizia, infanta Sofía, princesa Leonor
Meritxell Batet, junto a la reina Letizia y sus hijas / Gtres

Sus imágenes junto al rey Felipe VI durante una recepción fueron muy comentadas por la gran afinidad y conexión que demostraron las dos personas con más poder político del país. También tuvo la oportunidad de conocer a doña Letizia y a sus hijas, la infanta Sofía y la princesa Leonor. A nivel personal, Meritxell Batet no tiene problemas en confesarse adicta a la ropa de Zara, así como que le relaja planchar y odia limpiar los cristales, confesiones que dijo durante una charla con ‘Telva’.

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