7 meses en Nueva York

Ana Obregón, la madre coraje que dejó todo por luchar junto a su hijo Álex

Ana Obregón
Ana Obregón junto a Álex Lequio en una imagen de archivo / Gtres

Ya han regresado a España

Casi siete meses después de batallar junto a su hijo, Álex Lequio, Ana Obregón, por fin, ha vuelto a España junto a él. Tras una incesante lucha, ambos han regresado felices y radiantes, pero con una mochila a sus espaldas llena de recuerdos. Sobre todo, del día en el que comenzó todo. La vida del joven y su entorno dio un giro drástico cuando se le diagnosticó cáncer y, desde ese momento, madre e hijo se mantuvieron muy unidos. Tan unidos que entonces la actriz no dudó ni un instante en dejar de lado todos los proyectos profesionales en los que se encontraba inmersa y cancelarlos hasta que todo volviera a la normalidad. La salud de este era lo primero, por lo que Álex y su familia pusieron rumbo a uno de los mejores centros oncológicos de la ciudad de Nueva York. Ana puso en stand by su vida y lo dejó todo por Álex, incluso a sus padres a los que está fuertemente unida.

Ana era consciente de que este momento era complicado, sin embargo, tenía claro que debía mantener la premisa que hasta ahora su familia le había inculcado: debía ser el apoyo de su hijo y no le podía fallar. Pese a haber revelado ella misma que estaba ilusionada con su papel en la serie de ‘Paquita Salas’ así como en la confianza que Los Javis habían depositado en ella, canceló todo. También congeló su actividad en sus redes sociales, quizás por proteger a su hijo. Un silencio tácito que también adoptó el propio Álex Lequio hasta que se quiso pronunciar a través de sus redes sociales por un compromiso profesional.

También ha estado junto a ellos, Alessandro Lequio, aunque de manera intermitente, pues estaba a caballo entre Madrid y Nueva York para también estar junto a su esposa, María Palacios y su hija Ginebra. Durante esta complicada etapa Ana Obregón y el italiano han tenido que hacer frente a altísimos gastos, pues el tratamiento era muy caro así como el alojamiento en el que se han tenido que quedar durante este tiempo y las dietas o la obtención del visado. Todo ello por una razón de peso: la salud de su hijo Alex. Daba igual que tuvieran que ir al otro lado del Átlantico y, más aún, viendo que todo ha merecido la pena.

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