por tres delitos

Giro de guion en el ‘thriller’ de las García Cereceda: detienen a Susana

Susana García Cereceda
Susana García Cereceda en una imagen de archivo / gtres

Un empresario fallecido, una herencia millonaria y dos hermanas en pie de guerra por su ingente patrimonio. A la historia de las hermanas García Cereceda no les falta ningún ingrediente para convertir sus peripecias en un guion de ficción, pero no, sus problemas son tan reales como la vida misma y, por desgracia, para que el ‘film’ llegue a su fin aún quedan varios capítulos. El último en escribirse se torna en película policíaca con la irrupción en escena del comisario Villarejo, actualmente en prisión provisional.

Tal y como ha informado este miércoles Vanity Fair, la policía ha detenido a Susana García Cereceda y a su socio Francisco Lorenzo Peñalver, ambos dueños de la famosa urbanización La Finca, en Pozuelo de Alarcón. A la primogénita de Luis García Cereceda, creador de la citada urbanización y fallecido en 2010, se le acusa de los delitos de revelación de secretos, cohecho y falsedad documental.

Presuntamente, las pesquisas de la policía van dirigidas a investigar si Susana recurrió al comisario Villarejo para solicitar información y espiar a su hermana Yolanda García Cereceda y a la pareja de esta, Jaime Ostos Jr. El objetivo de la hermana mayor era recabar todos los datos necesarios para lograr incapacitar a Yolanda y así hacerse con la totalidad de la herencia de su padre. Además, con el mismo fin, también habría espiado a través del comisario, a Silvia Gómez Cuétara, viuda de su padre.

Yolanda García Cereceda y Jaime Ostos Jr.
Yolanda García Cereceda y Jaime Ostos Jr. en una imagen de archivo / Gtres

Hay que recordar que el enfrentamiento entre los herederas de Luis García Cereceda se desencadenó con la muerte de este, quien antes de fallecer dejó a Susana el 51% de las acciones de su entramado empresarial y a Yolanda el 49%. El dominio del patrimonio familiar generó una dura pugna familiar que poco después se complicó más aún con esa incapacitación que llevó a Yolanda a depender de la Fundación Afal -que tutela a personas enfermas de Alzhéimer- y a perder la custodia de sus tres hijos en favor de Susana que pasó a tutelar a sus sobrinos.

La guerra hoy está lejos de resolverse y acaba de escribirse el último capítulo. Quizá el más espinoso.

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