El vídeo traspasa fronteras

El hiriente adjetivo que ha utilizado la prensa peruana para hablar de la entrevista de Tamara Falcó a Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa y Tamara Falcó
Mario Vargas Llosa y Tamara Falcó en un imagen de noviembre de 2017 / Gtres

La entrevista que Tamara Falcó ha realizado al novio de su madre, Mario Vargas Llosa, ha traspasado fronteras. El vídeo promocional difundido por la revista Vanity Fair, publicación que ha organizado la entretenida charla, ha tenido una gran acogida en España, pero también fuera de nuestro país. Ha sido la tierra natal del escritor, Perú, la que también se ha hecho eco de este encuentro Falcó-Vargas Llosa que tantos titulares ha regalado. Eso sí, en el país del Machu Picchu han sido mucho más hirientes con sus titulares y no han encajado con gracia la poca profesionalidad de Tamara como entrevistadora. Al otro lado del charco han pasado por alto el sentido del humor de los protagonistas, concretamente, de la propia Tamara que arranca su formulario reconociendo: “Soy una enchufada”.

Tamara Falcó Vanity Fair
Tamara Falcó en un momento de la entrevista / Vanity Fair

La prensa en Perú ha sido mucho más dura y ha sido particularmente el diario ‘El Comercio’, uno de los más populares del país, el que ha titulado: “La penosa entrevista que Tamara Falcó le hizo a su padrastro Mario Vargas Llosa”. El artículo en cuestión apenas ha durado unas horas en la red. Al poco tiempo de publicarse, era dado de baja aunque su rastro aún era legible en Internet. ¿Por qué ya no se puede leer este artículo? Este digital se ha puesto en contacto con el citado medio, que ha asegurado que se debe a una decisión tomada desde la dirección del periódico. “Pidieron que se retirase”, explican.

Hay que recordar que la relación entre este medio en concreto y el Nobel ha tenido momentos muy tensos. En 2011 el escritor canceló su colaboración con este periódico al que tachó de manipulador. La política tuvo mucho que ver, ya que acusó al medio de ser una “máquina propagandística de la candidatura de Keiko Fujimori”, mientras que él era firme defensor de Ollanta Humala. “En su afán de impedir por todos los medios la victoria de Ollanta Humala, viola a diario las más elementales nociones de la objetividad y de la ética periodísticas: silencia y manipula la información, deforma los hechos y abre sus páginas a las mentiras y calumnias que puedan dañar al adversario”.

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