TESTIMONIOS EXCLUSIVOS

El entorno íntimo de Carme Chacón nos desvela cómo será la vida sin ella

Carme Chacón
Carme Chacón en imagen de archivo / Gtres

La repentina e inesperada muerte de Carme Chacón ha sido un golpe para todos los que la querían, su familia y el mundo de la política y la sociedad en general.  LOOK se ha acercado a sus raíces andaluzas, de las que Carme siempre presumió en público y en privado, y ha recogido testimonios de quienes bien la conocieron en el almeriense Olula del Río, pueblo natal de su padre. Admirada por muchos, padecía una cardiopatía congénita que siempre arrastró pero que no frenó sus sueños y anhelos más importantes de su vida, como el deseo de ser madre pese a que los médicos se lo desaconsejaron. En el pueblo la adoran y su familia intenta hacerse a la idea cómo será la vida sin ella.

Aunque la mayor parte de su infancia-adolescencia transcurrió en Esplugues de Llobregat (Barcelona), de donde es natural su madre, Esther Piqueras, Carme pasó inolvidables temporadas en el pueblo natal de su padre, Olula del Río.  Fue una catalana de pro pero muy andaluza, una mezcla que siempre ha sabido conjugar y que ha llevado con orgullo. “Siempre supo tender puentes, saber explicar con simpleza y sin florituras cuáles eran sus razones para sentirse a caballo entre Barcelona y Almería”, explica  Antonio Lucas, amigo y exalcalde del municipio.

Sus padres y su hijo ‘Miquelete’

Por su parte, Dolores, buena amiga de Chacón, relata a LOOK cómo están viviendo sus padres semejante golpe: “Están devastados, hundidos. No entienden nada. Conforme pasan los días van siendo más conscientes de lo ocurrido. No se esperaban esto de alguien tan lleno de vida”. Vivía a tope, sin miramientos. Sus ojos desprendían vida a raudales, a veces uno se sentía inválido a su lado. Los últimos años supe poco de ella porque cuando se fue a Miami cambió de móvil”, cuenta otro amigo  de la ex ministra fallecida.

Miguel Barroso
Miguel Barroso, exmarido de Carme Chacón / Gtres

Sus últimos años los pasó impartiendo conferencias en el instituto Miami Dade College, en Estados Unidos. A medio gas entre España y Miami, siempre expresaba en las redes sociales lo que adoraba a Miquelete, su hijo. “Tenían una unión muy especial, su hijo se encuentra en shock actualmente. Al separarse de Miguel Barroso la relación madre e hijo se estrechó bastante, eran uña y carne. Ahora me consta que lo cuidarán entre su padre y la hermana de Carme, Mireia“, apunta una buena amiga de Chacón. Sobre la relación que le unía a su hermana, asegura que “eran almas gemelas; se lo contaban todo, la una era la mejor confidente y cómplice para la otra. No me quiero imaginar cómo estará sintiendo el vacío que ha dejado”.

Un vecina de la calle Granados, buena amiga de Baltasar, el padre de Carme, recuerda que “el viernes antes de morir estuvieron hablando de los planes para estas vacaciones“.

Curso escolar en Olula, visita a la pescadería y muerte de su abuela

“Recuerdo cuando ella estaba en quinto de primaria, el único año que cursó aquí en Olula. Defendía con esa fuerza tan característica suya todo en lo que creía. Ya entonces tenía una personalidad muy marcada“, narra con nostalgia a LOOK uno de sus profesores, Manuel. Chacón solo fue al colegio en Olula aquel quinto de primaria, cuando era una niña de 10 años. Desde entonces se enamoró de la tierra y no dejó de ir siempre que podía hasta sus últimos días: “Ella venía siempre por aquí, no dejaba pasar un año sin acercarse. Aunque su padre se trasladó a vivir a Barcelona, visitaba Olula por sus amigos y por su abuela paterna”, aclara un conocido de la familia.

Carme Chacón
Carme Chacón durante sus vacaciones en 2014 / Gtres

Cuentan en el pueblo que era una mujer de costumbres arraigadas. Cuando murió su abuela -a quien ella llamaba ‘yaya’-no dudó en volver a la tierra para despedirla. “Daba igual el acontecimiento, bodas, bautizos, ella siempre venía. Es más, tenía pensado esta Semana Santa venirse para acá y disfrutar del buen tiempo. Le gustaba estar aquí y en San Juan de los Terreros, donde la familia tiene una casa. Fue muy familiar y eso se lo inculcaba a su hijo”, cuenta Antonio Lucas.

Una olulense cercana a su padre destaca su humildad: “Incluso cuando fue ministra, para los amigos seguía siendo la Carme de siempre. Gran persona, desenfadada, amiga de sus amigos. Se paseaba por el pueblo, iba al Mercadona, a la pescadería, tomaba copas en su pub de siempre y terminaba comiendo con alguna vecina de tan ‘normalica’ como fue”.

En Olula, las banderas lucen a media asta y corazones al revés, como confesó Chacón que vivía el suyo antes de pararse para siempre.

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